Miguel Argaya Roca entrevistado por elmunicipio.es (II Parte)

Miguel Argaya Roca entrevistado por elmunicipio.es (II Parte)

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“Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad se da cuenta de que después de 1945 es imposible reivindicar la modernidad con tonos medianamente optimistas. Se pone en marcha entonces entre la juventud un modelo de crítica blando y descomprometido que se niega a justificar el mundo que le legan sus padres, pero sin renunciar ni a la ciencia sin moral ni al relativismo, que son las principales causas de todos aquellos horrores. Es el gran problema de todos los movimientos que se dicen “radicales” o “revolucionarios” desde 1968, que se presentan como enemigos del Sistema, pero en realidad son continuadores de la Modernidad. Esto no ocurre en José Antonio, pese a morir una década antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Lo verdaderamente interesante en José Antonio es su lucidez a la hora de fijar en el siglo XVII la línea de ruptura del pensamiento moderno con el pensamiento tradicional anterior”. Miguel Argaya Roca.

11.-elmunicipio.es – El 4 de marzo de 1934 se fusionaron Falange Española y las JONS, pocos meses después, sus máximos dirigentes, José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma Ramos, rompían relaciones políticas y personales; Ramiro abandono la militancia de FE de las JONS horas antes de su expulsión. ¿Cuáles fueron las causas de estos hechos? ¿Son compatibles las ideas fundamentales que conformaban dichas organizaciones? ¿Qué significó este hecho en la trayectoria de FE de las JONS?

Miguel Argaya.- Son preguntas muy distintas. La causa primera de la ruptura entre Ramiro y José Antonio es, desde luego, personal: diferencia de caracteres y diferencia de actitud ante el fenómeno de la violencia política. El carácter de Ramiro era agrio y desconfiado; el de José Antonio ingenuo y optimista. La violencia, por su parte, era para Ramiro un factor estratégico, parte consustancial de la acción política, y podía y debía afrontarse con los mismos tonos pistoleriles de la izquierda, mientras que José Antonio la veía como un mal a veces necesario que debía acometerse siempre de  frente y de forma caballeresca. Pero la principal diferencia entre Ramiro y José Antonio era más profunda, filosófica: Ramiro estaba cuajado de pensamiento alemán, hegeliano y nietzscheano; José Antonio, en cambio, venía de otra escuela, la del pensamiento tradicional católico y español. Obviamente, eran dos cosmovisiones no solo distintas, sino antitéticas, de imposible convivencia, y Ramiro lo sabía antes incluso de la fusión de FE y JONS. Por eso desertó una vez comprobado que la línea la acabaría marcando José Antonio. Respecto de su segunda pregunta, la de qué significó la ruptura entre ambos líderes, creo que no mucho, primero porque la marcha de Ramiro no logró arrastrar a mucha gente, ni siquiera a Onésimo, su antiguo compañero de las JONS, pero sobre todo porque José Antonio no tuvo tiempo de dejar claras aquellas diferencias entre los militantes falangistas, que se quedaron con la idea -obviamente falsa- de que las JONS habían aportado a FE su vocación revolucionaria, como si la Falange prejonsista hubiera carecido de ella. Precisamente en ese equívoco reside gran parte de la causa de las disensiones históricas entre falangistas desde los años cuarenta.

12.-elmunicipio.es – Profesor ¿nos podría aclarar el concepto de “revolución” en el pensamiento y en la praxis joseantoniana?

Miguel Argaya.-Ese es un tema muy interesante que, en efecto, merece explicación, porque la revolución joseantoniana no consiste ni en el uso grandilocuente de un lenguaje áspero y “antitodo” ni en la tentación destructiva de la “kale borroka, ni en la ruptura “porque sí” del statu quo vigente. Algunos falangistas parecen creer que se es más revolucionario cuanto más adopte uno las poses y los eslóganes de la izquierda. Es un error. José Antonio deja muy claro que la Revolución a la que aspira –y a la que debe aspirar el falangista- es la Revolución Española, es decir, la reivindicación del genio español, de la España que fue cuando era España de verdad y que para él todavía late bajo los “escombros” de la pobre España de su tiempo. La tesis joseantoniana es que ha sido precisamente el deseo de las élites ilustradas de romper esa continuidad histórica lo que ha provocado la decadencia, y no lo contrario. Si el programa político de José Antonio podemos definirlo como revolucionario no es por los medios que propone sino por sus objetivos, porque quiere destituir esta España miserable y patética de los ilustrados; pero no para inventar otra España nueva, necesariamente artificial “a la orteguiana”, sino para restituir la verdadera España, la España católica tradicional.

13.-elmunicipio.es – ¿Se puede o se debe diferenciar el “sentido militar de la vida” del que hablaba José Antonio, del militarismo como forma de imposición de ideas y costumbres o de conquistas y sometimientos territoriales?

Miguel Argaya.- En su pregunta viene implícita la respuesta. El “sentido militar” de la vida tiene que ver con los valores de honor, disciplina, servicio y amor a la Patria que la vida militar lleva implícitos. Por otro lado, tampoco me parece que sea justo reducir la vida militar al militarismo, ni creo que tenga mucho que ver con imposiciones ni con sometimientos.

14.-elmunicipio.es – Por favor, Don Miguel, ¿nos podía explicar la idea de “irrevocabilidad” en relación con el rigor, la responsabilidad y el destino, que tan insistentemente aparecen en el discurso joseantoniano?

Miguel Argaya.- El concepto de “irrevocabilidad” lo emplea José Antonio en dos lugares distintos: primero en cuanto a la realidad de España: “España es irrevocable”, dice. Claro que se refiere a aquella España tradicional que decía antes, no a cualquier cosa que queramos llamar “España”. Para José Antonio, España se ha constituido como una fundación histórica, y como tal, solo tiene dos opciones: cumplir su tarea, el destino o misión que dio lugar a su creación, o desaparecer. Cuando José Antonio usa la “irrevocabilidad” en este sentido, quiere decir que España no puede ser otra cosa que lo que es, y que cualquier intento de falsificar su proyecto histórico o de modificarlo sustancialmente solo puede conducir a la disgregación… como lamentablemente vemos que está ocurriendo desde hace tres siglos, exactamente los que lleva gobernando España el pensamiento ilustrado moderno. Y luego hay un segundo significado de la irrevocabilidad en el sentido de coherencia hasta el final con los compromisos adquiridos o heredados. La propia vida de José Antonio es manifestación privilegiada de esa coherencia: es el deber de defender la memoria de su padre lo que le empuja a entrar en política, es el deber de hijo de España como Patria verdaderamente justa lo que le lleva a fundar la Falange, y es el deber de no traicionar a los primeros mártires falangistas lo que le impide abandonar la política en los momentos anímicos más oscuros.

Bandera-España-Falange-Española

15.-elmunicipio.es – Según José Antonio “España volverá a tener razón contra todos” cuando el mundo se sienta perdido; será la “España eterna y trascendente” la que dará luz y será guía ofreciendo a la humanidad el sentido tradicional de lo occidental, de lo cristiano y de lo español. ¿Este mundo postmoderno está perdido, según Ud.?¿Conserva España y los españoles de hoy la semilla de lo que fue? ¿Qué España está por venir?

Miguel Argaya.- La posmodernidad es el epítome vacuo y delicuescente de la modernidad, su consecuencia inevitable una vez que Occidente ha alcanzado el cénit de la razón absoluta, cosa que se materializa en Auschwitz, en Treblinka, en Kolymá, en Dresde, en Hiroshima y Nagasaki… Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad se da cuenta de que después de 1945 es imposible reivindicar la modernidad con tonos medianamente optimistas. Se pone en marcha entonces entre la juventud un modelo de crítica blando y descomprometido que se niega a justificar el mundo que le legan sus padres, pero sin renunciar ni a la ciencia sin moral ni al relativismo, que son las principales causas de todos aquellos horrores. Es el gran problema de todos los movimientos que se dicen “radicales” o “revolucionarios” desde 1968, que se presentan como enemigos del Sistema, pero en realidad son continuadores de la Modernidad. Esto no ocurre en José Antonio, pese a morir una década antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Lo verdaderamente interesante en José Antonio es su lucidez a la hora de fijar en el siglo XVII la línea de ruptura del pensamiento moderno con el pensamiento tradicional anterior. La historia nos enseña que España supo ser en su momento el baluarte más firme -en ocasiones el único- contra la inundación moderna, y que España fue definitivamente derrotada en 1648, en las paces de Westfalia. Desde ese momento toman el relevo Francia e Inglaterra, que imponen sus respectivos modelos de racionalismo: Francia el cartesiano e Inglaterra el empirista. De ahí la frase que usted cita de que un día, cuando el mundo se sienta perdido, “España volverá a tener razón contra todos”. Y parece bastante evidente que ese día ya ha llegado o está a punto de llegar. Le correspondería a España levantar la voz… si fuera capaz de desprenderse de los grilletes y las mordazas mentales con que la tiene secuestrada la Modernidad.

16.-elmunicipio.es – Decía José Antonio “…pero sí hay que conquistar para España la rectoría en las empresas universales del espíritu” ¿Cuáles son esas empresas? ¿Esta España en condiciones de ofrecer esa rectoría? ¿Sabe España quién es? ¿Qué es el espíritu en el pensamiento joseantoniano?

Miguel Argaya.- Otra vez me hace usted muchas preguntas y muy diversas. A mí me parece que cuando José Antonio se refiere a “la rectoría en las empresas universales del espíritu” quiere decir precisamente lo que trataba de explicar yo en la pregunta anterior. España -la verdadera España- que permanece bajo los escombros de esta patética charanga a la que hoy damos el mismo nombre sin avergonzarnos, tiene que liberarse, aflorar y atreverse a capitanear de nuevo la civilización occidental. Pero, como usted bien señala, no parece que hoy por hoy estén los españoles abiertos a esa posibilidad. Tres siglos de adoctrinamiento nos han convencido de que hemos sido muy malos, malísimos, y de que solo dejándonos apacentar mucho tiempo por los amos del norte podremos depurar toda esa maldad acumulada y volver a ser buenos y benéficos.

17.-elmunicipio.es – ¿Saben los seguidores de José Antonio cuál es su misión hoy en España, en Europa y en el Mundo?

Miguel Argaya.- No estoy muy seguro. Viendo la trayectoria de los distintos grupos que se dicen falangistas, la apariencia muchas veces es la de que su principal aspiración consiste en abrirse un pequeño hueco en el juego del parlamentarismo liberal. Está bien traída en su pregunta la referencia a Europa y al mundo, porque la tarea española está inédita desde el siglo XVII, y acaso recaería en los seguidores de José Antonio el actualizarla y revitalizarla. En este sentido, temo que los falangistas actuales no sean muy diferentes del resto de los españoles. Por supuesto, me incluyo. Lamentablemente, lo primero que tiene que recobrar España es su carácter; si es capaz de hacerlo, la recuperación de la misión histórica irá de suyo.

18.-elmunicipio.es – ¿Es el falangismo un socialismo humanista-cristiano, se puede posicionar en una izquierda nacional o en una derecha socialdemócrata? ¿Según Ud. cuál sería su ubicación en el juego político actual? ¿Tiene cabida hoy un partido falangista joseantoniano? ¿Cómo debería presentarse ante los españoles del siglo XXI?

Miguel Argaya.- Yo no creo que el falangismo pueda ni deba definirse nunca como un socialismo, aunque se diga “nacional”. El socialismo es una forma de entender la política en la que el Estado asume el protagonismo de toda la actividad cívica, para lo cual ha de absorber gran parte de la responsabilidad que atañe exclusivamente a la persona, a la familia y al municipio. Es verdad que el socialismo aparenta ser una solución al liberalismo porque la primera consecuencia de este es dejar al individuo desarraigado y solo frente a los mercados, pero es una solución falsa. El socialismo no devuelve personalidad al individuo, sino que lo disuelve aún más en el magma del Leviatán totalitario. Lo que nos enseña José Antonio es que caben otras muchas posibilidades de restituir el arraigo al hombre sin necesidad de caer en el estatalismo. Por ejemplo, una sociedad participativa y cooperativizada en el ámbito de un Sindicalismo Nacional que sea capaz de integrar los ideales de Justicia y Patria.

Suena utópico, lo sé, pero también sonaban así el liberalismo a mediados del siglo XVII y el socialismo a mediados del XIX, y sus patrocinadores supieron llevarlos a efecto. Respecto de los conceptos que usted propone, “izquierda nacional” y “derecha socialdemócrata”, me parecen inconsistentes. La derecha es la derecha y la izquierda la izquierda, se vistan con los adjetivos que se vistan. Un joseantoniano no debería dejarse atrapar por ese juego, que es el juego del Sistema.

19.-elmunicipio.es – Hay quien dice que se puede separar del ser falangista joseantoniano la cosmovisión católica de la vida ¿Lo ve Ud. posible?

Miguel Argaya.- Vayamos por partes: si la pregunta es si es posible ser falangista sin ser católico, la respuesta es sí, aunque obviamente no parece lo idóneo. Como no parecería idóneo definirse al mismo tiempo como un patriota español y un marxista internacionalista. Lo cierto es que la cosmovisión católica está en el sustrato del pensamiento joseantoniano. Negar esto es absurdo. Quiero creer que quienes piden disociar falangismo y catolicidad no se dan cuenta de que están dejándose seducir por todos los tópicos decadentes de la Modernidad; son manifestaciones vivientes de aquellos grilletes y mordazas mentales de que hablaba hace un rato. Puestos a sentirse rebeldes y revolucionarios, tendrían que preguntarse qué escandaliza más a los amos del Sistema: una juventud que abogue por una política absolutamente agnóstica, como así ocurre, o una que lo haga por una política de raíz católica. A mí me parece que es en lo segundo donde está la verdadera piedra de escándalo de nuestro tiempo. Digo yo que por algo será.

20.-elmunicipio.es – Don Miguel, ¿quiere añadir algo más para los lectores y amigos de elmunicipio.es?

Miguel Argaya.- Que agradezco el espacio que me han ofrecido y la libertad para expresarme sin cortapisas.

elmunicipio.es – El agradecimiento es nuestro. Tener oportunidad de estar junto a un Maestro como lo es Miguel Argaya, hablando de José Antonio y de España, de poesía y de historia, de filosofía o de teología;   con la profundidad, con el rigor y la erudición que emanan de su gran fuente de conocimientos y sabiduría, es un regalo que queremos compartir con todos los camaradas falangistas joseantonianos y con todos nuestros lectores y amigos. Miguel, aquí tienes tu casa, este portal joseantoniano esta abierto siempre para ti. Muchas gracias.

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“El socialismo no devuelve personalidad al individuo, sino que lo disuelve aún más en el magma del Leviatán totalitario. Lo que nos enseña José Antonio es que caben otras muchas posibilidades de restituir el arraigo al hombre sin necesidad de caer en el estatalismo. Por ejemplo, una sociedad participativa y cooperativizada en el ámbito de un Sindicalismo Nacional que sea capaz de integrar los ideales de Justicia y Patria”. Miguel Argaya Roca. 

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1 Comentario

  1. Falange un plagio del Nacional-Sindicalismo y la historia de un fracaso. Ya en 1935 se fueron los mejores:Ledesma, Sotomayor, Bedoya, Aparicio, Gutiérrez Palma etc.
    De ahí su fracaso en las elecciones de febrero 1936. Primo dejo FE en bandeja para que el general golpista se apropiara de la ruina.

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