Las otras 1.800 niñas secuestradas por Boko Haram

Las otras 1.800 niñas secuestradas por Boko Haram

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Se cumple un año desde que las  276 estudiantes  secuestradas en Chibok fueran objeto de la atención internacional con ayuda de la campaña #BringBackOurGirls. Ha pasado un año y se desconoce dónde están o si están vivas. Amnistía Internacional, en el primer aniversario de este atroz suceso, da la voz de alarma y recuerdo que las escolares desaparecidas son sólo una fracción de las mujeres, niñas, hombres jóvenes y niños secuestrados por Boko Haram. Según la organización, más de 2.000 mujeres y niñas han sido secuestradas por los islamistas.

T.I / Solo entre noviembre de 2014 y febrero de 2015, más de 500 mujeres y 1.000 niños han sido secuestrados. La mayoría mujeres que son obligadas a casarse con los milicianos de Boko Haram. A los hombres, les obligan a unirse a la lucha.

Boko Haram se llevaba a las mujeres y niñas que secuestraba directamente a campos situados en comunidades remotas o a campos de tránsito improvisados, como el creado en la cárcel de Ngoshe. Desde estos campos de tránsito, las trasladaban a viviendas de ciudades y pueblos y las adoctrinaban con su versión del islam, preparándolas para el matrimonio.

Aisha, de 19 años, relató a Amnistía Internacional cómo la secuestraron en la boda de una amiga en septiembre de 2014 junto con su hermana, la novia y la hermana de la novia. Boko Haram se las llevó a un campo situado en Gullak, en el estado de Adamawa, donde vivían aproximadamente un centenar de niñas secuestradas. Una semana después, el grupo obligó a la novia y a su hermana a casarse con combatientes. Además, entrenaron para el combate a Aisha y al resto de las mujeres y las niñas.

“Enseñaban a las niñas a disparar armas. A mí me enseñaron también a utilizar explosivos y atacar pueblos”, contó Aisha a Amnistía Internacional”. “Nos entrenaron durante las tres semanas siguientes a nuestra llegada y luego comenzaron a enviar a algunas a realizar acciones de combate. Yo fui a una contra mi propio pueblo.”

Aisha contó que durante los tres meses que estuvo cautiva la violaron reiteradamente, en ocasiones grupos de hasta seis combatientes. También presenció el asesinato de más de 50 personas, incluida su propia hermana, por miembros de Boko Haram. “Algunas se negaron a convertirse. Otras se negaron a aprender a matar. Las enterraban en una fosa común entre la maleza. Sencillamente arrojaban los cadáveres en una fosa grande, pero no muy profunda. Yo no vi la fosa, pero hasta nosotras llegaba el olor de los cuerpos en descomposición”.

Abba Badama, un hombre de negocios de Gumsuri, contó a AI que llegaron aproximadamente 20 hombres a su villa y empezaron a quemar las casa y disparar a los hombres. Después, se dirigieron a las mujeres y empezaron a predicar.  “Dijeron que cada uno de nosotros teníamos que llevar a cabo un sacrificio. Los más jóvenes tenían que unirse a la yihad. Estamos en guerra contra los infieles”, dijeron.  Según relata, seleccionaron a 50 hombres y jóvenes,  de entre 15 y 30 años,  y se los llevaron.

Dos días después, los islamistas volvieron a Gumsuri. En esta ocasión Abba huyó pero su hijo, de 22 años que sufre una discapacidad se quedó en la ciudad. Al no poder andar, le dejaron en paz. Según relató a AI, los yihadistas volvieron a buscar, casa por casa, puerta  por puerta, y se llevaron a 60 niñas y mujeres de entre, 15 y 20 años.

Asesinatos masivos

Desde comienzos de 2014, Amnistía Internacional ha documentado al menos 300 incursiones y ataques de Boko Haram contra la población civil. Cuando atacaban las ciudades, el grupo se dirigía sistemáticamente primero contra el ejército o la policía, haciéndose con armas y munición, y luego contra la población civil. Disparaban a quien intentaba escapar, cercando y ejecutando a los hombres en edad de combatir.

A Ahmed y Alhaji, de 20 y 18 años, los sentaron junto con otros hombres en espera de ser degollados tras la toma de Madagali por Boko Haram, el 14 de diciembre de 2014. Ahmed contó a Amnistía Internacional que, aunque su instinto le decía que echara a correr, no pudo hacerlo. “Los mataban con cuchillos. Eran dos hombres. Todos estábamos sentados en el suelo esperando nuestro turno.” Alhaji sólo pudo escapar cuando la cuchilla del verdugo de Boko Haram perdió filo y no pudo seguir degollando. “Vi cómo mataban a 27 antes de llegar a mi grupo. Yo los contaba porque quería saber cuándo me tocaría a mí”. Según dijo, ese día en Madagali ejecutaron al menos a 100 hombres que se habían negado a unirse a Boko Haram.

En Gwoza, Boko Haram mató al menos a 600 personas durante el ataque del 6 de agosto de 2014. Según contaron testigos del ataque a Amnistía Internacional, los atacantes perseguían a todo el que intentaba escapar. “Iban en moto a las zonas circundantes, a cada esquina, y disparaban. Sólo disparaban contra los hombres”.

Miles de personas huyeron a las montañas de los alrededores, donde los combatientes de Boko Haram las persiguieron y las obligaron a salir de las cuevas donde se escondían arrojándoles botes de gas lacrimógeno. Luego secuestraron a las mujeres y mataron a los hombres.

Incendios y saqueos: nuevas imágenes de satélite de la destrucción de Bama

Las imágenes de satélite encargadas por Amnistía Internacional han permitido a la organización documentar la magnitud de la devastación causada por Boko Haram.

En el informe hay nuevas imágenes del antes y después de la localidad de Bama en las que se ve que los combatientes de Boko Haram, en su retirada ante el ejército de Nigeria cuando éste recobró el control de la localidad, en marzo de 2015, habían dañado o destruido al menos 5.900 estructuras, aproximadamente el 70 por ciento de la ciudad, entre ellas el hospital.

Testigos entrevistados por Amnistía Internacional recuerdan las calles de Bama cubiertas de cadáveres y los gritos de las personas que se quemaban vivas en los edificios. Una mujer contó: “El ejército llegó a los cuarteles y casi había tomado la ciudad, pero luego se retiró. Entonces los insurgentes comenzaron a matar gente y quemar viviendas”.

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