El justo reclamo de Puerto Rico para su integración con España

El justo reclamo de Puerto Rico para su integración con España

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Primero, obviamente este reclamo se desprende de la historia y ese profundo acervo cultural netamente hispano que siempre ha tenido y mantenido Puerto Rico y su gente. La hispanidad de Puerto Rico nace formalmente para el 1508, con la colonización de la isla por aquel Don Juan Ponce de León. Y por cuatros siglos Puerto Rico vivió, creció, sufrió y existió como parte de las Españas. En ese tiempo, Puerto Rico se desarrolló hasta convertirse en la primera provincia autónoma española. Durante esos siglos los boricuas eran españoles, como aún lo son. El puertorriqueño siempre fue un leal súbdito, nacional y ciudadano de la nación española como cualquiera otro. No solo fue Puerto Rico una misma cultura, también ostentó plena representación en las Cortes Generales como las demás provincias españolas. Para el 1898, ya Puerto Rico disfrutaba de un gobierno autonómico y fue la primera autonomia de las Españas. Este era un gobierno propio y democráticamente electo. Se comerciaba con moneda propia, el peso puertorriqueño. Igualmente se utilizaban sellos propios de Puerto Rico para la correspondencia, telégrafos y asuntos judiciales. Internacionalmente, la entonces Provincia de Puerto Rico poseía personalidad diplomática y comercial propia, la que permitía pactar tratos comerciales con otras naciones soberanas. Privilegios y beneficios que se perdieron luego de la invasión de 1898.

Segundo, el legítimo reclamo para la reintegración de Puerto Rico con España también adquiere validez al reconocer que Puerto Rico y los puertorriqueños jamás solicitaron de manera alguna separarse de España. Fue la invasión del 1898 por parte de los Estados Unidos durante la Guerra Hispanoaméricana la que trastocó abruptamente esa relación politica. Fue esta invasión del territorio soberano español la que rompió aquella centenaria relación de unidad nacional que los puertorriqueños tenían con España y la cual forjó al pueblo de Puerto Rico. Aquella fue una guerra concebida, fomentada y creada para saciar los intereses imperialistas de esa emergente nación contra la patria española.

En aquella época Puerto Rico era una pacífica, estable y próspera provincia española que no tenía relación alguna con aquel injusto conflicto bélico que los EEUU desencadenó. Fue esa invasión militar la que violentamente separó a Puerto Rico y a su gente de España.

Este acontecimiento puso a Puerto Rico en un limbo político el cual no ha logrado superar en más de un siglo. Pasó de ser una provincia autonómica a una simple colonia, un inmueble adquirido cual botín de guerra. Convirtieron a la isla en una posesión, pero no parte, de una nación extranjera. Una nación con la cual Puerto Rico no comparte cultura, historia ni lenguaje común. Relegados a una existencia sin poderes políticos ni representación política real. Un evento que transformó a una próspera autonomía española con identidad propia, en una servil colonia, en un mercado cautivo a beneficio de algunos intereses económicos.

Tercero, el argumento para el justo reclamo de reintegración de Puerto Rico con España radica en la ilegalidad de la transferencia de soberanía efectuada mediante el Tratado de París. Un tratado el cual España se vio obligada a firmar en desiguales negociaciones, estando sometida a la coerción y el chantaje. Un tratado el cual obligó a España a abandonar a su suerte a las provincias de Puerto Rico, Cuba y Filipinas.

Según el propio estatuto autonómico que España le otorgó a Puerto Rico, y a la provincia hermana de Cuba, este sólo podía ser modificado mediante petición del entonces Parlamento Insular. Un parlamento el cual ya estaba debidamente establecido antes de comenzar la Guerra de 1898. Este estatuto constituía un verdadero pacto bilateral el cual tenía que ser honrado por ambas partes. Sin embargo, nunca hubo petición alguna para alterar aquel estatuto autonómico. Lo que convierte la transferencia de la soberanía de Puerto Rico de aquel tratado en uno “ultra vires” o más allá de la autoridad conferida por ley.

Por esta razón, el Gobierno español, aún hoy tiene una obligación jurídica y moral de reconocer a Puerto Rico como parte de España con derecho a un gobierno autonómico. Y a los puertorriqueños como sus ciudadanos y nacionales. Igualmente, le corresponde a los EEUU la obligación de comenzar la des colonización de Puerto Rico y devolverle los poderes y privilegios que una vez ostentó.

Por consiguiente, el reclamo para reintegrar a Puerto Rico con su madre patria, España, es uno legítimo, justo, racional y con suma validez desde el punto de vista histórico, cultural, social, político y diplomático. No solo ha de reivindicar la infamia del 1898, también ha de ser un nuevo comienzo en la vida de España y de todos los españoles. Hoy, los boricuas son tan españoles como lo fueron antes. La reintegración de Puerto Rico con España, como su 18va Comunidad Autónoma, es un evento al cual le ha llegado su momento.

Escrito por Andrés de Bustamante en el Diario de la Marina.

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