El día de la bestia

El día de la bestia

0
Compartir

 

pablo-iglesias-11m-manifestacion-sedes-pp

Por Laureano Benítez Grande-Caballero para elmunicipio.es

¿Por qué Podemos eligió la fatídica fecha del 11 de marzo para inscribirse como partido político? Como de esta elección puede deducirse que no le importaba un ardite quedar asociado a una fecha tan maligna, hay que concluir que no se hizo por casualidad, sino con una  determinada intencionalidad, con un objetivo previamente diseñado, y de una relevancia tan trascendente, que compensara la negatividad que le proporcionaba esa fecha maldita .

Descifrar la naturaleza de este supuesto plan nos obligará a alejarnos de los análisis políticos, para adentrarnos en los resbaladizos y polémicos dominios de la numerología y el ocultismo, lo cual generará inevitablemente la controversia y, seguramente, la incredulidad y la descalificación. Pero estoy convencido de que, tras las bambalinas del espectáculo político, operan corrientes ocultas, fuerzas misteriosas, cuya acción se despliega en conspiraciones que pasan inadvertidas para el gran público.

Según la numerología, los actos de la vida se desarrollan de acuerdo a unos códigos numéricos, pues los números canalizan determinados vórtices de energía, por lo cual pueden producir determinados efectos. Estos códigos operan especialmente en aquellos acontecimientos que se caracterizan por su trascendencia: guerras, catástrofes naturales, atentados terroristas, magnicidios…

Es sabido que las sociedades secretas se sirven de los números como iconos cuyo simbolismo puede ser utilizado en sus rituales mágicos y actividades iniciáticas. En esta dimensión ocultista, estas hermandades mistéricas trabajan mancomunadamente con las élites plutocráticas que dominan el mundo, pues tanto los ocultistas como los globalistas conspiran unidos hacia un objetivo común: el Nuevo Orden Mundial (NOM). Es por ello que con muchísima frecuencia los grandes magnates de la oligarquía mundial también son miembros de sociedades secretas. Como explica el masón Manly P. Hall, «El pensamiento de hoy hacia un estado democrático mundial no es una tendencia nueva ni una circunstancia accidental: el trabajo de establecer los antecedentes de conocimientos necesarios para el establecimiento de una democracia ilustrada entre todas las naciones se ha llevado a cabo durante muchos cientos de años por las sociedades secretas».

Por este motivo, cuando  la conjunción globalista-ocultista planea ejecutar un evento encaminado al advenimiento del NOM, lo hacen siguiendo un determinado patrón numérico que lo precipite con su ritual mágico, pues de lo contrario podría fallar. Otro objetivo de esta estrategia es «firmar» el acontecimiento del que son autores, manifestando con este simbolismo que ese hecho pertenece a la cadena de sucesos que prepara la venida NOM ―que, por supuesto, también tiene su número: ¡el 666!

¿Cuál es el significado del número 11, elegido por Podemos para su fundación? En numerología, el número 10 es un número divino. Si a eso se añade que el 12 es el número perfecto, resulta que el 11 ―que está entre dos números divinos― representa entonces la imperfección y el «pecado», que rompe el equilibrio del orden. Para la Cábala, simboliza la fruta prohibida que comieron Adán y Eva en el Paraíso. Según el mago y ocultista Westcott  «el 11 es la esencia de todo lo que es pecaminoso, dañino e imperfecto». Aleister Crowley ―quien fue posiblemente el mayor satanista de la historia―, consideraba al 11 como el número de la magia negra. Para las sectas ocultistas anglosajonas, el 11 es el símbolo de la lujuria, la ruptura y momento de la renovación; el emblema del mal, del terror y la muerte, y simboliza el caos de la humanidad.

Pero su simbolismo más relevante es el que le asocia nada más y nada menos que con el Anticristo, que será quien ejerza el poder absoluto en el NOM, como se expone en Daniel 7:7-8: «Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia […] Tenía diez cuernos.  Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas».

Sea o no cierta esta interpretación, la realidad es que muchos acontecimientos dramáticos de la historia reciente parecen haber sucedido de acuerdo a un patrón numérico basado en el 11. Por ejemplo, la firma del armisticio que puso fin a la 1ª Guerra Mundial se realizó el 11 de noviembre (mes 11), a las 11 horas; el asesinato de Kennedy tuvo lugar en el mes 11, el día 22, en el paralelo 33; la caída del Muro de Berlín tuvo lugar el 9/11/1989, cuyos dígitos suman 11; el desastre nuclear de Fukushima sucedió el 11 de marzo de 2011…

Pero la fama de maldito del 11 se debe indudablemente a que está presente de manera abrumadora en muchos atentados terroristas de la historia reciente, entre los cuales destacan el 11S y el 11M.

En cuanto al 11S, la presencia del 11 es ominosa y obsesiva: la suma de los dígitos de las fechas (1+1+0+3+2+0+0+4) da 11. Si consideramos la fecha como el 11/9 (1+1+9) vuelve a dar 11. Después del 11 de septiembre hay 111 días para el final del año. El 11 de septiembre es, además, el 254º día del año: 2+5+4=11. Hubo un total de 2992 muertos (2+9+9+2=22=11+11).

Según la gematría ―disciplina que consiste en atribuir un número a cada letra―, New York City tiene 11 letras. Las Torres Gemelas, vistas una al lado de la otra, se ven como el número 11. El nombre que daban los neoyorkinos a las «Torres gemelas» era «Twins towers»: 11 letras. Fueron levantadas en 1966 (1+9+6+6=22, 11×2) en una superficie de 6.5 hectáreas (6+5=11). Su construcción terminó oficialmente en 1975 (1+9+7+5= 22, 11×2). Cada torre contenía 110 pisos.

La primera Torre empezó a desmoronarse a las 10:28 (1+0+2+8=11), y tardó 56 (5+6=11) minutos en derrumbarse.  Entre el 11/3 del atentado de Madrid y el 11/9 (septiembre) transcurren exactamente 182 días, dígitos que sumados dan 11.

El primer avión que golpeó las torres fue el Vuelo 11. Llevaba 92 personas a bordo ( 9+2=11), y 11 miembros de la tripulación. El vuelo UA 175 impactó contra la Torre Sur a las 9:2 (9+2=11). El Vuelo 77 de American Airlines que se estrelló contra el Pentágono tenía 65 personas a bordo: 6+5=11.

En lo que se refiere al atentado de Madrid, los dígitos del 11 de marzo (03) de 2004 dan 11. El 11M era el primer día de la 11 semana del año, y sucedió exactamente 911 días después del 11S, causando 191 víctimas (1+9+1=11). Además, 191 es una permutación de 911, notación americana del 11S: 9/11/2001.

Aparte de estos dos sucesos, el 11 de julio de 2006 se produjo un atentado en Mombay (India), con 209 muertos (2+9=11), y hubo dos en Argel con el 11 como protagonista.

¿Son puramente casuales tantas coincidencias? Parece indudable que estos atentados fueron perpetrados por terroristas de Al-Qaeda u organizaciones yihadistas similares, pero  si esos código numéricos basados en el 11 son intencionados, es difícil imaginar a unos radikales islamistas atiborrados de «sharia» planificando estos atentados con una precisión numérica y ocultista tan abrumadora, que supone un elevadísimo grado de conocimiento iniciático totalmente incompatible con su fanatismo religioso. Más bien hay que suponer que fueron simples peones, tontos útiles, marionetas manejadas sabiamente por instancias superiores que diseñaron los atentados con arreglo al código del número 11, cuyo simbolismo apunta directamente al NOM, del cual esos dramáticos sucesos son jalones, hitos, señales.

Si el número 11 tiene un simbolismo maléfico, y bajo su patrón han tenido lugar sucesos tan dramáticos, ¿hemos de sospechar que bajo la elección enigmática del 11 de marzo por Podemos para constituirse como partido político puede encontrarse también la «firma» de la maligna conjura globalista-ocultista, y que a ella pertenecía la mano que meció la cuna de Podemos?

Dejar una respuesta

2 × tres =