El paseito nocturno de Felipe y Letizia por Malasaña

El paseito nocturno de Felipe y Letizia por Malasaña

0
Compartir

felipe-letizia-paseo-madrid

Tras cenar en Mama Campo, un restaurante ecológico en la calle Trafalgar de Madrid, muy cerca de la plaza de Olavide, en Chamberí, Felipe y Letizia decidieron seguir con el plan de pasar una noche de pareja más animada que en Zarzuela. A la Reina le encanta tomarle el pulso a la calle. Y Malasaña, uno de los barrios más underground de la capital, es uno de sus lugares favoritos para ello. Sobre las once de la noche del sábado, los Reyes recorrieron la Corredera Baja de San Pablo, una de las espinas dorsales del moderneo, de camino a Bytheway, el espectáculo cómico de Goyo Jiménez en los cines Callao que comenzaba a las 11 y media de la noche y al que asistieron para sorpresa del resto de público y del propio humorista. “No quepo en mí”, dijo Goyo en Twitter al percatarse de la presencia de los monarcas entre las butacas.

El Mundo / Andado un tramo, la gente con la que Sus Majestades se cruzaban empezó a reconocerles. Pero, a diferencia de otras ocasiones, según relata una fuente presencial a LOC, los guardaespaldas que rodean a los Reyes pidieron de malas formas que no tomaran fotos; a los que ya lo habían hecho, les obligaron a borrarlas. Ésta que les mostramos fue la que sobrevivió a la quema. Lo que iba a ser un paseo tranquilo terminó convirtiéndose en una noche agitada. Los Reyes llegaron sin problemas al show, por el que pagaron 22 euros cada uno. Ella lucía un abrigo rosa y vaqueros, al igual que él, que optó por un look informal para pasar más desapercibido.

En otra de las últimas salidas de la Reina, la acompañaban entre cinco y 10 miembros del equipo de seguridad vestidos de paisano. Eso sí, en esa ocasión facilitaron el trabajo de los fotógrafos que seguían sus pasos. No hubo interferencias ni rudos modos. “Estamos acostumbrados a que se metan en nuestra manera de trabajar, por eso nos sorprendió”, apunta un paparazzo que prefiere guardar el anonimato en conversación con LOC. Esta semana, ¡Hola! ha sorprendido a la esposa de Felipe VI de compras junto a Eva Fernández, su estilista, por el madrileño barrio de Argüelles.

En las demás escapadas por Malasaña, la amabilidad ha sido la tónica dominante. La Reina incluso se tomó con humor cuando un camarero de la cafetería La Bicicleta, punto de encuentro de los hipsters del barrio, la desafió y le dijo que era republicano antes de servirle una cerveza ecológica. Allí suele ir con amigas, entre las que está su peluquera, Luz Valero. Otro caso fue en 2015, cuando los monarcas se encontraron con una joven que les pidió una foto a la salida de Gumbo, un establecimiento de comida criolla en la calle Pez, y éstos se hicieron sin ningún problema un divertido selfie con ella.

La cosa cambia cuando las que acompañan al matrimonio real son sus hijas, la princesa Leonor y la Infanta Sofía. En diciembre, los Reyes fueron con sus hijas a los cines Manoteras para disfrutar de la última entrega de Star Wars. En el ascensor coincidieron con un señor que, al hacer el ademán de sacar el móvil, recibió la negativa de Letizia, quien alegó que no quería por sus hijas. Algunos padres del colegio Santa María de los Rosales recuerdan cuando en 2012 el recelo de la Reina fue en aumento y llegó a requisarles los teléfonos móviles en una fiesta infantil para cerciorarse de que no había imágenes de las pequeñas princesas.

La preocupación por la seguridad de sus hijas se hizo especialmente palpable cuando en noviembre del pasado año, Leonor y Sofía aparecieron en la portada de una revista cubriendo su rostro por completo con gorras de visera para no ser reconocidas durante un paseo con su madre por el centro de Madrid. Diferentes maneras de enfrentarse a una situación muy común. No todos los días Malasaña se da de bruces con sus Reyes, pero cuando ha sucedido siempre ha habido buen humor. No en esta ocasión.

Dejar una respuesta

diecisiete − cinco =