JOSE ANTONIO Y EDUARDO IGLESIAS DEL PORTAL

JOSE ANTONIO Y EDUARDO IGLESIAS DEL PORTAL

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Por Eduardo López Pascual para elmunicipio.es

Casi con una devoción inmensurable, acabo de leer el artículo que el periodista Honorio Feito ha publicado en la revista Altar Mayor, y que un buen amigo, excelente camarada, me había recomendado. Y desde luego debo decir que merecía la pena la espera porque el autor del escrito aporta, definitivamente, los datos y las circunstancias que motivaban nuestras convicciones respecto al juicio y condena a José Antonio, en aquella farsa jurídica del 17, 18 de noviembre de 1936 que un mal llamado Tribunal Popular, sometió al fundador de Falange Española.

Desde un relato pormenorizado, y documentado, Honorio Feito, nos lleva a las muchas anotaciones que el juez  Eduardo Iglesias del Portal, escribe  en las páginas del libro de Mancisidor “Frente a Frente”, que pudo leer en primera edición de 1963, ya de regreso en España, y en las que deja clara sus reflexiones sobre la injusta acusación que sufrió José Antonio de ser colaborador y partícipe de la sublevación militar del 18 de julio, el principal cargo en su contra,  como se desprende de la confesión, que es en definitiva lo que Iglesias del Portal querría hacer a la verdadera historia: “ José Antonio habría estado bien lejos de darle la adhesión a un movimiento que no garantizaba las condiciones para dirigir el Movimiento por sí mismo”. Y claro, si el acusado jamás aprobó el alzamiento, según pensó el mismo presidente del Tribunal Popular, no habría razón para su juicio. Una demostración irrefutable del odioso proceso a José Antonio Primo de Rivera. Y en referencia a la ayuda- instrucciones-, que hubiera podido dar a determinados grupos falangistas, Iglesias del Portal, anota que tales grupos no pudieron recibir instrucción alguna de su Jefe.

Queda sí desmontada la trama de una conspiración urdida desde la cárcel, otra entelequia levantada por el Frente Popular para ejecutar al fundador falangista.

Una tesis que elimina para siempre, de la mano de quien presidió aquel Tribunal, formado por elementos del Frente Popular y que los falangistas y gentes de bien, rechazaron por espureo y manipulado, pues como cita el mismo Jay Allen, el periodista que hizo la última entrevista a José Antonio, “no concebía circunstancias que libraran a José Antonio”, una vez dictada su sentencia por Moscú a través de su agente en España Rossemberg. Comenta también Honorio Feito, nada sospechoso por otra parte de ser azul, de la segura tribulación que sentiría el Juez Iglesias del Portal, de quien afirma su condición de católico y, posiblemente, amigo del fundador falangista, ante la parafernalia torva y cruel que organizó el Frente Popular para ejecutar a José Antonio. ¡Enrique de Aguinaga, escribiría en su famoso artículo, “El abrazo!”, como José Antonio, viendo su conmoción por la sentencia, se acercó a saludare y decirle que entendía su tristeza por el mal rato que estaba pasando. Esto no es literal, pero si es la verdad. Seguro, añado personalmente, que esta conciencia del Juez Eduardo Iglesias del Portal, la tuvo en todas las responsabilidades que como Magistrado ejerció a lo largo de su vida profesional. De obrar de acuerdo a la mejor interpretación de las leyes, sentimiento que quizá le llevó a solicitar su regreso a España, tras los decretos de indultos en 1945 de la mano de Fernández Cuesta, y la redacción de una carta ante el fracaso de su primer intento que, aunque firmada por las hijas, tal como recoge el historiador José María García de Tuñón Aza, en su libro “José Antonio y la República”, siempre vivió en México con esa ilusión de volver a la patria. Su exilio en el país americano, fue tan discreto como esperanzador, como correspondía a un hombre inteligente, íntegro y español. Quizá, la única reserva con este Juez, sea que no fue lo suficientemente audaz, valiente., para oponerse con su experiencia y su capacidad, a la gran estafa jurídica del asesinato de José Antonio.

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1 Comentario

  1. Eduardos no me seais acomplejados e intentéis agradar a la socialdemocracia, pues por más que os esforceis os tildaran de lo de siempre. A los Nacional-Sindicalistas no nos vendáis lo negro blanco. El marqués de Estella llamo al alzamiento en su manifiesto en Alicante el 17 de julio de 1936 lo que pasa es que cuando vio que no duraba 48 horas como el de su papá se intentó desvincular de el para, cosa muy humana, intentar salvar la vida. Nosotros podríamos decir que nuestro fundador Ramiro Ledesma Ramos no escribió ni un solo atisbo de incitar al levantamiento en su última publicación en Barcelona Nuestra Revolución con fecha del 11 de julio de 1936 y tendríamos toda la razón pero no aspiramos agradar al sistema capitalista aunque se autotitule izquierda o socialdemocracia.