Narciso Perales Herrero, el hombre que dignificó a la Falange

Narciso Perales Herrero, el hombre que dignificó a la Falange

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Por Eduardo López Pascual para elmunicipio.es

Conocí a Narciso Perales Herrero, a través de un querido camarada murciano, Joaquín Barqueros, en su casa de la madrileña Calle Belén. Luego, como Narciso Perales le tratábamos quienes tuvimos la suerte de caminar con él en la odisea de recuperación falangista en tiempos de la dictadura franquista, durante el transcurso del II Congreso Nacional de Falange Española de las JONS Auténtica celebrado en un hotel de Madrid. Ostentaba entonces, creo recordar, la Presidencia del partido surgido de la integración de varias agrupaciones nacional sindicalistas como el antiguo Fenal, Banderas falangista, Falange Montañesa e indeterminados grupos de falangistas provenientes de toda España disconformes con el seguimiento que representaba el movimiento de Fernández Cuesta.

Para mí, lo digo con sano orgullo, hablar con Narciso, saber de sus labios, directamente sin interpretaciones colaterales, su ejemplo y su discurso a favor de los genuinos principios joseantonianos, fue un descubrimiento que afectaría definitivamente a mi compromiso falangista. Su palabra -aun con un deje andaluz que aumentaba su convicción política-, sus hechos y sus gestos más heterodoxos respecto al discurso oficial imperante, pero fidelísimo a la esencia y autenticidad de la Falange, me hicieron asumir para siempre el desinio de mi actitud política que iría siempre adherida a una visión revolucionaria (en el sentido que intuía José Luis Aranguren, de profunda y diaria transformación de las cosas), para embarcarme en la tarea de dignificar ese intento azul mahón de recuperar el mensaje falangista.

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Después, al dárseme el honor de forma parte de su Junta Directiva de FE de las JOMS Autentica, como Secretario Nacional de Formación, tuve la fortuna de coincidir con él, con Narciso, muchas veces en la calle del Pez, donde ya regían los destino del partido personas tan entrañables como Pedro Conde, como máximo responsable, y los camaradas y amigos José Luis Arroyo, José Briz, Miguel Hedilla, o Jorge Juan Perales; todos, venidos y unidos en aquella hermosa tarea de rehabilitar la imagen del movimiento fundado por José Antonio Primo de Rivera.


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Pero escuchar a Narciso, atender su enorme periplo político de persecuciones, de dimisiones, destierros, de abandonos por parte del régimen franquista, primer depredador del ideal falangista, me fue inolvidablemente clarificador y más aún, ejemplarizante. Su sentido de Estado, su concepción del Estado Sindicalista, su posición humanista y cristiana frente a los desafíos de un neocapitalismo excluyente y devastador, me hacía soñar con la patria que quería nuestro fundador. Y tuve la suerte, es verdad, de estar junto a él en mi ciudad murciana de Cieza, en nuestra Sede, como también lo escuché en Murcia capital con ocasión de las primeras elecciones generales. Fue toda una maravillosa oportunidad de conocer, en vivo, a uno de los hombres más lúcidos e importantes de la historia falangista.

No voy a presumir de mi amistad y camaradería con este mástil de la vida falangista, ni de los consejos que asumí de su palabra y de su biografía, solo recordaré que fui testigo con él, de los mejores días de una Falange que renacía. Los falangistas, cualquiera que sea su ubicación, debemos hoy, en el aniversario de su muerte, un memorial a la altura de cuanto significó y sobre todo cuando dignificó en nombre de la Falange.

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11 Comentarios

  1. Perales hitlerista en la posguerra española intentó que España entrara en la guerra mundial al lado de Alemania. Para ello envío a dos de sus discípulos a colocar bombas en Gibraltar, mientras el se quedaba a salvo en suelo español, y así provocar la entrada en la guerra del bando alemán pero fueron interceptados y fusilados por los ingleses. Después viendo que el franquismo no iba a durar toda la vida funda el FSR en 1965 para dárselas de democrata de toda la vida. No me diga que no sabía que pasaba en la Alemania hitlerista pues de ello ya advirtió el fundador del Nacional-Sindicalismo en 1935 en su obra Discurso a las Juventudes de España. En cuanto a Hedilla se le compenso de su estancia en prisión con una Administración de Lotería y un puesto de trabajo bien remunerado y su última actividad política hasta su fallecimiento fue la fundación y militancia del y en el FNAL junto a Blas Piñar dicha asociación era legal acogiéndose a la Ley de Asociaciones de Fraga de 1965.
    Hay que romper falsos mitos!

  2. Hay que ser muy gilipollas o muy miserable para escribir esas sandeces, Ubalde. Eres rancio como el aceite de ricino, falso como judas, cobarde y bastardo

  3. Lo mejor que podemos hacer,creo yo,es conservar muy bien el legado y este la verdad que no está en mayorías,el legado de la primigenia falange está en el corazón y el pensamiento de pocas personas seguramente pero muy concienciadas,capaces de en un momento determinado ponerse al día y superar los enormes obstáculos que tenemos hoy los falangistas.De momento aquí se permiten todas las posturas políticas menos la nuestra,absolutamente todas.Entonces hay derrotas que saben a victoria moral.No obstante aunque solo sea por el ciclo de los años,nos vamos acercando a un momento en el que precisamente por ello se pudiera abrir en un futuro oportunidad para lo mejor de nuestras ideas,incluso generosamente las podríamos aportar en una suma de voluntades amplia,siempre y cuando esas voluntades estén dispuestas a hacer un hueco e introducir ideas básicas de falange,algunas tan necesarias hoy en día.Podríamos tener incluso,como nunca apoyos de Europa que nos podrían dar la fuerza necesaria para actualizarnos y hacernos visibles.

  4. Hola Eduardo, alguna vez te he leido decir que deseas la unidad falangista, pero no te has percatado que la unidad falangista implica que debas juntarte y ponerte de acuerdo con José Ubalde.

    Como ves, la unidad falangista es imposible.

    • El que no me considero falangista soy yo; porque soy Nacional-Sindicalista. La relación del Nacional-Sindicalismo con Falange del marqués de Estella fue una triste confusión que duró del 4 de marzo de 1934 a enero de 1935 cuando el fundador del Nacional-Sindicalismo, Ramiro Ledesma Ramos, y sus camaradas abandonaron el partido de Primo de Rivera hijo.
      Falange práctica el culto a la personalidad, el jefe único y las jefaturas elegidas de arriba hacia abajo. El Nacional-Sindicalismo práctica la democracia directa y sindical para elegir juntas y el triunvirato que las coordine de abajo hacia arriba. No pueden tener en el Nacional-Sindicalismo cargos de representación los mayores de 45 años.

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