FERNANDO ONEGA, EJEMPLO DE LA NEOVIDA

FERNANDO ONEGA, EJEMPLO DE LA NEOVIDA

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Fernando-Onega

Por Eduardo López pascual para elmunicipio.es

Que conste que fui miembro del Frente de Juventudes, desde 1950 hasta que lo convirtieron en la OJE, en la que estuve entre sus mandos locales, Jefe de Campamento, Delegado Local de la Juventud y Director de una escuela provincial de espeleología. Todos cargos-cargas sin ninguna remuneración que me supusieron horas felices, tiempos de sacrificio personal y alguna recompensa como la Medalla de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas, y la de Bronce de la Juventud. Después, en mi afán por servir a mi patria, accedí a ser nominado como concejal, por el tercio cultural, en las elecciones municipales del 64, cuando no había pago alguno por el trabajo consistorial, dimitiendo en 1970. Lo pongo, para que no digan que eludo historial. Cuando las elecciones del 77, abandoné mis compromisos con Juventudes y me afilio a Falange Española autentica . Enseguida, 1978, comparezco en las listas electorales de la Auténtica, partido con el que me siento identificado y que luchó desde el principio por separar mensaje Jose Antonio y franquismo. Y algo importante, nunca tuve carnet del Movimiento ni pertenecí jamás a la Guardia de Franco.

Esto viene al cuento para extrañarme o no, de la semi oculta biografía de un buen periodista como es Fernando Onega, que pocos saben, debido claro, al perfecto relato que de su vida procuran los del discurso políticamente correcto. Pero este señor, periodista, con un currículo profesional envidiable, aporta también un acervo impresionante de “servicios” al Estado Franquista, siendo un elemento muy activo en sus días jóvenes, formando filas en la Guardia de Franco, donde llegó tener alguna responsabilidad como Jefe Nacional de Servicios en aquella organización y Asesor de su Lugarteniente General; más tarde, tuvo impotencia como responsable de Prensa del Movimiento en la provincia de la Coruña, donde hizo carrera hasta llegar a ser gacetero del diario Pueblo, y luego nada menos que subdirector de órgano franco-falangista “Arriba”, sin contar sus estancias en Radio Nacional de España. Toda una biografía que ahora se esconde, transformado cómo no, en un apóstol de la propaganda antifranquista.

Pero este buen periodista, es el mismo que a la muerte del dictador, publicó en prensa, un artículo sobre las virtudes del generalísimo, que haría ruborizar incluso a los mejores hagiógrafos de Franco. Hoy, detrás de su apacible rostro rompedor, recordamos su fidelidad al Régimen, sus escritos en Arriba, y sus intervenciones siempre laudatorias para aquella situación que, oportunamente, ha cambiado por la crítica amarga. Y bueno, si los analistas como él, vienen de donde vienen, muy poca confianza se ha de tener en su objetividad y en su sinceridad.

No se dice esto como reproche, sino como aviso de navegantes.

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1 Comentario

  1. Vaya un currículum y después vas de “auténtico” o de “falangista de izquierda”. Retirate y deja paso a los menores de 45 años porque ellos no han colaborado con el franquismo ni con la transición y además les importan un bledo.

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