Los planes de la extrema izquierda para estos días en Barcelona

Los planes de la extrema izquierda para estos días en Barcelona

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separatistas queman bandera de España

Mientras que el gobierno de la nación y el de la Generalitat de Cataluña andan enzarzados en una incomprensible esgrima de “no te dejo”, “pues ahora lo hago”, “no te dejo más, ojo”, “pues ahora hago mucho más”, que es propia de patios de parvulitos y no de personas serias, lo gordo se prepara en la habitación de al lado. A Cataluña han llegado, según estimaciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, dos centenares de individuos de extrema izquierda calificados como expertos en guerrilla urbana y kale borroka. Abróchense los cinturones.

La hoja de ruta radical

VozPópuli / Me contaba ayer mismo un oficial francés adscrito a los servicios de información galos una anécdota que me hizo pensar. Era acerca del famoso general Bertrand, la gran eminencia gris de De Gaulle, que estuvo al frente de la SDECE y la DST, los servicios de inteligencia y contrainteligencia, en los históricos días del mayo francés. Sus jefes de sección, hombres curtidos y bien preparados, estaban completamente perdidos. No sabían cómo distinguir a un trotskista lambertista de un maoísta del PCIMF o de un marxista leninista del UJC. “Mi general –le dijo uno de sus más íntimos colaboradores–, denos usted instrucciones precisas porque andamos totalmente perdidos. ¿A quién demonios se supone que debemos detener?”. Bertrand encendió uno de sus cigarrillos Gitanes y, mirando a los responsables de la inteligencia gala, les dijo: “Miren, ustedes detengan a todo aquel que crean sospechoso, menos a los que vean que tiene la punta de uno de los extremos del cuello de la camisa doblado hacia arriba”. El más osado preguntó: “¿Y eso por qué, mi general?”, a lo que éste replicó: “Porque ésos son agentes provocadores de la CIA”. Después de narrarme la historia, mi contacto me guiñó un ojo y se fue.

¿Por qué les cuento esto? Porque habrá que mantener una cierta perspectiva para analizar lo que está a punto de suceder en Cataluña. Que han desembarcado un respetable número de provocadores es cierto. Que la policía lo sabe, también. Que no han venido a repartir sonrisas y besos es algo obvio. Pero lo que se pregunta la gente avisada es qué planes tienen, dónde piensan organizar los altercados, de qué medios se valdrán y con cuántos elementos disponen como colaboradores en su estrategia de violencia callejera. Personalmente, añado otra pregunta: ¿qui bono? ¿A quién beneficia una Cataluña inestable, dividida en dos, con una importante merma en inversiones y una sangría imparable de empresas? Lo intentaremos responder más adelante. Ahora, veamos los métodos y objetivos de los radicales.

Lo que se pregunta la gente avisada es qué planes tienen, dónde piensan organizar los altercados, de qué medios se valdrán y con cuántos elementos disponen como colaboradores en su estrategia de violencia callejera”

Los habitantes de las Vascongadas entenderán a la perfección lo que es la kale borroka: contenedores de basura y coches incendiados, autobuses atravesados en las calles, papeleras ardiendo, mobiliario urbano destrozado, encapuchados destrozando comercios, silicona en cajeros automáticos, pintadas en comercios; en fin, la mundial.

Todo eso es lo que pretenden reproducir los asesores abertzales en la Cataluña procesista. Hay algo más: incluyen el escrache a los políticos constitucionalistas, el asalto a sedes de partidos políticos discrepantes con la independencia y la ocupación de organismos oficiales y grandes empresas. Todo eso en plena era digital, en la que cualquiera puede grabar una de esas actuaciones, colgarla en las redes y lanzar la consigna de que Cataluña está en pie de guerra contra las fuerzas de ocupación, España y el fascismo.

Los grupúsculos independentistas radicales esperan las instrucciones de sus seniors como agua de mayo. Cabe señalar, por aquello de que la política hace extraños compañeros de cama y en la guerrilla urbana se conoce que aún más que junto a los abertzales, han llegado también viejos luchadores antisistema, de aquellos que empezaron en Génova en el 2011 organizando una “contra cumbre” como respuesta a la reunión del G8 que tenia lugar por aquellas fechas en la ciudad italiana. Los, llamémoslo así, anarquistas –nada que ver, claro, con patriotas– tienen un catálogo más amplio que los abertzales. En él se incluye la resistencia pasiva mezclada con la provocación a la policía con el fin de que esta pierda la paciencia y cargue contra un grupo de personas inocentes, así como la utilización de estudiantes y otros colectivos como paraguas en sus acciones y, como remate de ese teatro, una cuidada puesta en escena de personas con heridas que sangren abundantemente para ofrecer ante las cámaras de los reporteros de todo el mundo la imagen de lo fascista que es el sistema.

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Los anarquistas tienen un catálogo más amplio que los abertzales. En él se incluye la resistencia pasiva mezclada con la provocación a la policía con el fin de que esta pierda la paciencia y cargue contra un grupo de personas inocentes”.

Todo esto pasará, si Dios no lo remedia, y aún veremos en localidades pequeñas cómo los escraches pueden llegar a convertirse en auténticos asedios a las viviendas particulares de significadas personalidades contrarias al proceso. Puigdemont ahora, y Artur Mas antes que él, han abierto la caja de los truenos, dando manga ancha a los antisistema. Cuando el etarra Otegi se fotografió sonriente junto a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, alguien del PDCAT debería haber dicho que hasta ahí se podía llegar. Ahora es demasiado tarde. El ejército del crimen ha llegado.

Casas ocupadas, integrismo islámico y radicales

Queda otro aspecto que abordar: la logística que todo ese movimiento de insurrección tiene ya en las numerosas casas y edificios ocupados por los colectivos radicales y las asociaciones que les dan cobijo social e incluso económico. ¿O alguien se cree que la famosa Can Vies, emblemático lugar ocupado en Barcelona, se mantuvo todos los años en los que estuvo activa a base de los talleres que allí se impartían? De acuerdo en que los okupas no gastan un duro en luz, agua, gas y otros servicios, pero la gente que hay allí no parecía estar ni desnuda ni hambrienta ni falta de asistencia sanitaria. Ítem más, todos acostumbraban a llevar buenos teléfonos móviles. ¿Quién paga la fiesta, entonces?

Y los yihadistas –recuerdo que Cataluña es el lugar de toda Europa con más mezquitas salafistas operando, mezquitas a las que los gobiernos secesionistas han pedido siempre respetar, porque no son peligrosas, dicen-, ¿colaborarían con ese clima de terror social? Pues claro. Si existe alguien interesado en que nuestra sociedad se vaya al carajo son estos individuos, amparados bajo el buenismo de los pijos progres de turno o los que saben de qué va la vaina y ponen cara de corderitos, a sabiendas que sus llamadas a la tolerancia encubren a una banda de asesinos. Los mismos que decían, con los cuerpos aún calientes de las víctimas, que los asesinados de Las Ramblas eran culpa nuestra, de Occidente, y que más morían a diario en Siria.

¿Quién sale ganando con esto? Es sencillo: los que desean que el país salte por los aires, porque cuanto peor vayan las cosas, mejor para sus ansias revolucionarias”

Llegados a este punto, debemos afrontar la pregunta que formulábamos al inicio de estas líneas. ¿Quién sale ganando con esto? Es sencillo: los que desean que el país salte por los aires, porque cuanto peor vayan las cosas, mejor para sus ansias revolucionarias; los que desean la destrucción de Europa y sus valores para implantar los suyos propios, totalitarios y contrarios a los Derechos Humanos; los que sirven a determinadas potencias extranjeras, interesadas en fomentar la crisis occidental; los millonarios, que alguno hay, que pretenden hacerse aún más ricos si ganan los suyos; es decir, esta gentuza. En suma, y por abreviar, todos aquellos que salen ganando si el Estado se rompe, si hay un conflicto grave, si la gente de bien se queda paralizada por el miedo.

Ahora pongan ustedes las siglas, nombres de países o rostros de políticos o personas que deseen lo anteriormente dicho y sabrán quién saldría ganando ante una escalada de violencia en tierras catalanas.

Lo que no alcanzo a comprender es la tibieza del gobierno, cuando desde la Guardia Civil, Policía Nacional y el mismo CNI le están avisando hace mucho tiempo de la que se nos viene encima. Esperaré a ver quién lleva el cuello de la camisa doblado hacia arriba. Quizás así…

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