Las mentiras de Alejandro Amenábar contra San Cirilo

Las mentiras de Alejandro Amenábar contra San Cirilo

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Amenábar

La leyenda negra contra San Cirilo no tiene ningún fundamento. Alejandro Amenábar miente en su película Ágora, y miente porque incurre en repetidas falsedades a las que ya nos tiene acostumbrados, a saber:

1. Hipatia no fue asesinada en su juventud, sino con 61 años, pero claro, es mejor disfrazarla de Rachel Weisz que recurrir a Barbra Streissand…

2. Hipatia no era astrónoma, ni se adelantó a Kepler en más de mil años, sino que simplemente era una filósofa de la escuela platónica. Esta es la única referencia histórica que existe sobre ella, y se debe al obispo cristiano Sinesio de Cirene, quien, al contrario de cómo le pinta la película, hablaba bien de ella.

3. Sinesio de Cirene, que en Ágora aparece como uno de los cómplices del asesinato de Hipatia, murió 2 años antes que ella, por lo que difícilmente pudo participar en la trama…

4. Hipatia también tenía buenas relaciones con otros cristianos, como es el caso del curial Amonio o del Patriarca Teófilo, así como de muchos cristianos fervientes que, contemporáneos con los sucesos, no dudaron en defender su personalidad.

5. Hipatia no fue virgen “para ser igual que un hombre y poder ejercer una profesión con plena dedicación”, como ha declarado la radical Weisz, sino porque, coherente con su filosofía platónica, ejercía la “Sofrosine”, que consiste en el dominio de uno mismo a través de las virtudes, entendidas como el control de los instintos y las pasiones.

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Rachel-Weisz

6. La mujer no fue libre en Grecia y Roma hasta que llegó el cristianismo y la sometió la sujeción del hombre, como quiere transmitir la película, sino que en Grecia la mujer era considerada como un objeto más de la casa, y en Roma no era una «sui iuris», es decir, titular de derechos, sino que era considerada “capitis diminutio”, como un niño o un incapacitado y, por tanto, estaba sometida a la tutela o la “manus” del padre o del marido. Por el contrario, fue el cristianismo el que consideró al hombre y a la mujer iguales en naturaleza, pues ambos son hijos de Dios y hermanos en Cristo; y prueba de ello es que las primeras manifestaciones de mujeres libres autodeterminándose, pese a la voluntad de sus padres o del estado, fueron las primeras mártires cristianas víctimas de las persecuciones romanas, tales como Santa Inés, Santa Ágata o Santa Cecilia.

7. Fue precisamente San Cirilo de Alejandría el que más ha exaltado en la historia de la humanidad la condición femenina, pues a él se debe la expresión “Theotokos”, palabra griega que significa “Madre de Dios”. Él fue quien derrotó a la herejía nestoriana en el Concilio de Éfeso del año 431. En esencia, la disputa consistía en si María era madre de Cristo o madre de Dios. San Cirilo consiguió que se convocase un concilio en Éfeso, lugar donde vivió sus últimos años la Virgen María, y logró que la Iglesia declarase el primer dogma mariano de la historia: María, Madre de Dios. Hasta aquel momento nadie en la historia había conseguido colocar a un ser humano mujer por encima de cualquier hombre.

8. Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los cristianos, sino que fue incendiada por Julio César, saqueada como el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297. En el año 391 fue destruido lo que quedaba del templo del Serapeo después de la destrucción por los judíos en tiempos de Trajano, y también el repaso que le pegó Diocleciano, quien, para conmemorar la hazaña, puso allí su gran columna, razón por la cual los cristianos lo destruyeron, ya que él era el símbolo de las persecuciones que sufrieron durante trescientos años. Pero lo que allí quedaba de la biblioteca era tanto como lo que restaba en otros sitios.

9. El paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Concretamente, el neoplatonismo siguió floreciendo allí hasta varios siglos después de la muerte de Hipatia: la escuela platónica de Alejandría continuó funcionando con normalidad durante más de 200 años, hasta que lo recuperó el Renacimiento cristiano. Además, su más brillante exponente fue San Agustín, coetáneo de Hipatia.

10. El mismo San Cirilo, que lamentó y reprobó el crimen de Hipatia, amonestó enérgicamente en su Homilía Pascual del 419 a la plebe alejandrina, dada a participar en turbamultas feroces y sanguinarias como la que puso desdichado fin a la vida de la filósofa.

Infovaticana

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