COMO LOS PALOS DE UN SOMBRAJO

COMO LOS PALOS DE UN SOMBRAJO

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Jordi-Pujol-Artur-Mas

Por Pedro Conde Soladana para elmunicipio.es

            Así ha caído el padre del moderno nacionalismo catalán. Como un castillo de naipes, como una imitación escurialense construida sobre arena. En fin, lo enunciado arriba, como los palos de un sombrajo.

Era una simple cabaña levantada con ramillas, cañas, palos resequidos y el techo de bosta, lo que él quería hacer pasar por un suntuoso palacio, símbolo de la futura independencia de su Cataluña. La Cataluña que nunca existió tal y como él la pregonaba a quienes querían oírle sin tomarse la molestia, por ignorancia, por torpe resentimiento o por raquítico interés, el mismo interés con que el tal padrastro de nacioncillas se ha delatado con su particular hacienda y fortuna. Una vez más se cumple aquello que el escritor y crítico inglés Samuel Johnson dijo: “el patriotismo es el último refugio de los canallas”.

            La pregunta es si, hoy, a muchos de esos catalanes a los que obnubiló y encarriló hacia el sueño de una Cataluña poco menos que paradisíaca, separada de España, no se les ha caído a su vez el alma a los pies ante la libresca fábula contada por este diosecillo y el inmenso camelo de su proyecto. ¿Cuántas más pruebas necesitan para tomarse la molestia de analizar, ver y concluir que todo ese independentismo sin causa y sin base puede correr la misma suerte que la cabaña de su inventor?

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            Después de treinta y tantos años ocultándolo o negándolo, ahora resulta que la abultada fortuna que el padre de la Nuestra Cosa y su familia tenían a buen recaudo en diversos países es producto de una herencia. Esa es la declaración pública que en estos días ha venido a hacer el tal Jordi Pujol. Dicho sea para constancia que por un presumible tembleque ante  los tribunales y después de que los medios de comunicación, algunos, le venían presionando con documentos, con investigaciones de las fuerzas policiales, etc., de años atrás; exponiendo ante la opinión pública las pruebas más que evidentes de la delictuosa conducta de él y su familia. Nos cabe elegir entre la siguiente alternativa: el personaje o es tonto o nos toma por tontos. Me inclino a pensar que, encima, el exbanquero patriotero ha elegido por nosotros: nos toma por tontos, por bobos de baba. La pregunta que nos hacemos, los tomados por tontos, es que de haber sido una herencia el origen de su fortuna, cómo es que el primer día que apareció la primera noticia en la prensa insinuando las malas artes de su hacer, no replicó con las pruebas documentales contundentes y con la amenaza seguida de llevar a los tribunales a quien osara ponerlo en duda públicamente. Pues no solamente no lo hizo sino que lo negó todo, seguido por el coro de sus chambelanes y corifeos, que no parecen estar lejos de los mismos manejos: Mas, Homs…y todo el partido fundado por el jefe de la cuadrilla, Jordi, Convergencia Democrática de Cataluña, cuya sede está embargada por los tribunales. ¡Vaya banda de héroes de la independencia! Qué quieren que les diga, yo los veo más con un trabuco asaltando diligencias que defendiendo esa independencia en las murallas de Barcelona. Cosa que no hizo Rafael de Casanova que en ellas luchaba por la corona de España sobre la cabeza de un Austria y no de un Borbón. Pues estos cleptómanos y expoliadores lo cuentan al revés y “pro domo sua”.

            Haré un paréntesis, con retorno al pasado y origen de la cuestión, para remozar una pregunta que ya me planteé entonces y de vez en cuando acude a mi memoria. Eran los años ochenta. Cuando Felipe González, que estaba a punto de llegar al poder o había llegado, amenazó con meter en la cárcel al personaje que nos ocupa, Jordi Pujol, por unos delitos de apropiación indebida, falsedad en documento público, etc., etc., que habían quedado colgando a raíz de la administración de un banco creado por éste, Banca Catalana. De repente se hizo el silencio sobre la cuestión y don Felipe no volvió a hablar del asunto nunca más. ¿Por qué? Una vez más la sospecha de “tú me tapas, yo te tapo”, también quedó colgando en mi memoria.

            Quitemos el paréntesis y sigamos porque el individuo ha ido mucho más allá de los delitos económicos y fiscales, con cuestiones muchísimo más graves como es jugar con el ser de España y de Cataluña, impulsando la separación de ésta. Y en esta cuestión los desmanes y trasgresiones son tan grandes que entran dentro de la calificación de villanos, tipificados con la categoría de delitos de alta traición. 

            Él mismo se ha descubierto. La villanía puede ser la medida que ponga en relación la talla del personaje con su propio delito.  Nada más y nada menos que el quídam se había propuesto pasar a la historia como el libertador de Cataluña, proclamando un desconocido irredentismo para liberarla de no se sabe que histórico sojuzgamiento, convirtiéndola así en una nueva nación independiente. Y vive Dios que durante unos años ha sido capaz de mover votos y voluntades hasta lograr una masa, bien que de logreros, desinformados, inconscientes charnegos, deseosos éstos de hacer méritos ante la casta política catalana y despreciados más de una vez por él mismo. Todo envolviéndose en la señera al grito de Cataluña=Pujol. Lo dicho antes, utilizando al fin el último refugio de los canallas, el patriotismo.

            Pero el actor no estaba a la altura de la obra. Era demasiado ambiciosa y gigantesca para la pobre talla moral del personaje que ha caído por tierra como un guiñol, bajo cuyo ropaje no hay más que un par de palos cruzados y unas cuerdas movidas sólo por la mano  de un timador; nada que ver con un héroe de tragedia.

            Pedro Conde Soladana 

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