Cifuentes quiere ser tan progre como ZP pero que sus votantes no...

Cifuentes quiere ser tan progre como ZP pero que sus votantes no lo sepan

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En algunos medios ha sorprendido la extrema beligerancia que la candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha mostrado contra quienes le han recordado sus heterodoxos posicionamientos dentro del partido. Resulta curioso, porque hasta ahora la propia Cifuentes parecía sentirse cómoda como el verso suelto y progre del aparato de Génova. Sin embargo la ex delegada del Gobierno ha arremetido contra la campaña de Hazte Oír (que recordaba sus posiciones abortistas), consiguiendo que se censurase, moviendo todo un aparato policial con una eficacia desconocida. Hasta Esperanza Aguirre le ha afeado esta conducta diciendo que ella sí está “a favor de la libertad de expresión”. Pero Cifuentes incluso ha ido más lejos, arrogándose un pretendido apoyo de los obispos en la polémica, algo que la Conferencia Episcopal ha negado tajantemente a La Gaceta. Ya resultaba extraño creer que los obispos apoyasen a una candidata que aprueba toda la ingeniería social dicatada por Zapatero, y que ella misma incluso la promueve con entusiasmo -y éxito- dentro de se partido.

La derrota ridícula de sus enmiendas en Sevilla

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Pero no siempre sus ideas contaron con el apoyo del aparato. En el último congreso del Partido Popular (Sevilla, 2012) Cristina Cifuentes propuso retirar la palabra “cristiano” de los estatutos de la formación.

La ponencia social del PP decía que el partido “está inspirado en los valores de la libertad, la democracia, la tolerancia y el humanismo cristiano y está plenamente comprometido con las necesidades, las preocupaciones y los problemas de todos los ciudadanos”. Cifuentes propuso la eliminación de la palabra cristiano porque consideraba que “es absolutamente improcedente proponer como base de una formación política la correspondencia a una convicción religiosa”. Sin duda desconocía las diferencias entre una convicción religiosa y el nombre que adopta una corriente intelectual y filosófica. El caso es que su enmienda sólo la votaron ella y su acompañante. El mismo apoyo -rozando lo ridículo- que recibió otra de sus aportaciones, en la que pedía que se defendiese el matrimonio homosexual, garantizando el derecho de adopción, y todo dentro de una retórica calcada de las argumentaciones del poderoso lobby rosa.

Nada de esto -ni siquiera el rechazo unánime de sus compañeros- debería preocupar a la señora Cifuentes. La verdad es que el gobierno de Mariano Rajoy ha desarrollado un programa de acorde con los planteamientos que salieron derrotados del Congreso de Sevilla. La minoría progre del PP ha conseguido por la vía de los hechos -y del gobierno- lo que no consiguieron en los órganos democráticos de su formación. Se ha mantenido la legislación ideológica de ZP en la línea que pretendía Cifuentes, y precisamente por eso se le ha premiado con la candidatura más importante de estas elecciones. Dada esta situación, a muchos les resulta difícil entender el nerviosismo del entorno de Cifuentes, y de ella misma, cuando se le recuerda su verdadera naturaleza ideológica. Debería estar orgullosa de que el partido asuma sus tesis, a no ser que lo que pretendan sea engañar a sus votantes, manteniendo cautivo y manipulado el voto conservador. Sólo así se explica que mintiese al decir que contaba con el apoyo de los obispos, algo que a una persona laicista y proabortista, que sigue la agenda más radical de la ingeniería social progre, debería darle del todo igual.

Información ofrecida por el diarecto del diario La Gaceta, Kiko Méndez-Monasterio.

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1 Comentario

  1. Ese tatuaje no significa nada… guarismo inventado (según Juan, prof. de chino, nativo todo el).
    Y fatal en la muñeca por dentro.
    Se parece, según Juan, a ‘persona-boca-madera’…. bocachankla? idiotenca? … espantapájaros? ….

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