La Romántica: La novela que la Princesa Bibesco dedicó a José Antonio...

La Romántica: La novela que la Princesa Bibesco dedicó a José Antonio Primo de Rivera (ebook)

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Disponible en Casa del Libro, El Corte Inglés, Agapea

Autor: MORENO GÓMEZ, JOSÉ IGNACIO, 2015
ISBN 9788483264225

Datos del producto

  • Formato: EPUB – SIN DRM
  • Editorial: AUTOPUBLICACIONES TAGUS
  • Lengua: CASTELLANO
  • Año edición: 2015
  • DESCARGA GRATUITA 

THE ROMANTIC. LA NOVELA QUE LA PRINCESA ROJA DEDICÓ AL LIDER FALANGISTA

“El romanticismo es una actitud endeble que precisamente viene a colocar todos los pilares fundamentales en terreno pantanoso; el romanticismo es una escuela sin líneas constantes, que encomienda en cada minuto, en cada trance, a la sensibilidad la resolución de aquellos problemas que no pueden encomendarse sino a la razón.” (José Antonio Primo de Rivera)(3)

La novela The Romantic –La Romántica-, traducida ahora al español, setenta y cinco años después de haber sido publicada en inglés, fue escrita con una intención muy especial. Se trata del regalo prometido por Elizabeth Bibesco al gran amor, romántico por inalcanzable, de su vida. De partida, eran ya muchos los obstáculos para que esa relación hubiese podido prosperar, y se frustró definitivamente por la muerte trágica y prematura de la encarnación de dicho amor, José Antonio Primo de Rivera. Pero no cabe duda de que algo había ocurrido antes entre ambos personajes; algo a lo que acaso José Antonio decidiera poner fin; y algo que ambos necesitaron explicarse: a sí mismos, y también el uno al otro. El modo elegido para ello fue mediante una elaboración literaria a partir de sus vivencias: un cruce de novelas. José Antonio retomó a su personaje Alarico Alfós, de otro proyecto literario anterior, y lo hizo protagonista del Navegante Solitario –novela que fue tan solo esbozada-. Elizabeth Bibesco escribió The Romantic, pero la novela, una vez finalizada, tampoco pudo llegar a manos de su destinatario quien había muerto fusilado en la Prisión Provincial de Alicante cuatro años atrás.

     La protagonista de la novela The Romantic muestra algo más que una voluble personalidad romántica. Es más bien una idealista: una platónica en sentido estricto; una mujer que cree en el amor, más como idea dirigida a una pura virtualidad, que como realidad humana envuelta en ropaje de carne y hueso: limitada, contradictoria y desafiante, como todas las realidades humanas. Ella crea, se inventa, al personaje amado en quien volcar su idea de amor.

   Sabemos bien poco de cómo se desarrollaron las relaciones de Elizabeth Bibesco con José Antonio Primo de Rivera. José Antonio Martín Otín, en su libro “El hombre al que Kipling dijo sí”, realiza un estudio sobre dichas relaciones –inadvertidas hasta ese momento- basándose en documentos diversos. Pero es seguro que hay muchos secretos que se fueron a la tumba con sus protagonistas, y que sólo a sus sacrosantas intimidades interesaba su conocimiento. De la frecuencia y la intensidad de sus encuentros y desencuentros, sólo ellos podrían darnos razón. Pero dejemos que dichos secretos descansen en la paz de las conciencias que se deshicieron o transfiguraron en la tumba, hace ya muchos años.

   La novela La Romántica puede considerarse como una catarsis autobiográfica de su autora, salpicada de infinidad de aforismos y comentarios ciertamente mordaces, en la que nos revelará algunos secretos acerca de su particular visión de la vida en general, y del amor en particular. Hay que reconocer que su valor literario es escaso; resulta una historia bastante insulsa y sus personajes son poco o nada creíbles. Pero, a los que nos interesamos por el universo joseantoniano, nos puede ayudar a acercarnos un poco a la personalidad compleja de su autora, que fue, en algún momento de su vida, un personaje muy cercano a José Antonio, y a entender algo de lo que pudo ocurrir entre ellos. Que cada cual saque sus propias conclusiones

   La contrapartida a este regalo debería haber sido la novela inconclusa de José Antonio, “El Navegante Solitario”. Hubiera resultado de gran interés seguir, a través de dicha novela, la resolución por vía literaria del conflicto amoroso. Todo visto desde la orilla de un joven de conciencia escrupulosamente católica que no puede asimilar una relación adúltera con mujer casada.

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   En la novela se puede comprobar que no resulta descabellado identificar a su protagonista, Lisa, con la mismísima Elizabeth. Stanislas, su difunto marido, comparte bastantes similitudes con Antoine Bibesco, su marido real.

   Cuthbert, el segundo esposo de Lisa, es un hombre generoso, absolutamente respetuoso y que, dado que ella era mujer casada, y, por tanto, una dama a quién nunca habría hecho el amor, se había limitado, tan solo, a “comprenderla”. Cuando su marido muere, Cuthbert se casa con ella. Pero Cuthbert no le abre su corazón; son dos individualidades que conviven, pero que casi nada, salvo detalles convencionales, comparten. La gran pasión de él es un mundo tan alejado de ella como el Oriente y las cumbres tibetanas. El amor de ella hacia él es pura invención de su espíritu romántico. Lisa ni siquiera se siente poseedora de su propio cuerpo y, como ella dice, “no se da lo que no es susceptible de ser compartido”. Quiere darle un hijo, pero ha de recurrir a un pariente de su primer marido para que le sirva de instrumento biológico. Ni siquiera desea al hijo para sí. El desprendimiento en la donación a Cuthbert ha de ser total.

   ¿Acaso Cuthbert fuera una recreación (invención) de un José Antonio al que la autora, en algún momento, sintió cercano a su intimidad, pero, al mismo tiempo, tremendamente distante? ¿Acaso sea el personaje de Serge, quien pone el contrapunto de realidad a la ensoñación constante de la protagonista, la representación de una segunda etapa en la relación entre el líder falangista y la esposa del embajador rumano?

En cualquier caso, Elizabeth Asquith, como ella misma confiesa, quedó “preñada de España” (“Si a una la viola España, queda embarazada para siempre”). Esta novela es una hija literaria y póstuma; es la consecuencia de una relación, no sabemos hasta qué punto apasionada, pero que hemos de imaginar que, con toda seguridad, estuvo presidida por la delicadeza, la caballerosidad y, mal que le pese a su protagonista masculino, por cierto sutil romanticismo. De ese amor – tan distinto a los otros que Elizabeth conoció – y cuyo recuerdo la acompañaría hasta su propia muerte, en 1945, es fruto este libro.

   La dedicatoria lo expresa de forma tan concisa como elocuente:

To

José Antonio Primo de Rivera

I promised you a book before it was begun. It is yours now that it is finished—-

Those we love die for us only when we die— (6)

(Te prometí un libro antes de que lo hubiera comenzado. Ahora que está acabado es tuyo.

Aquellos a quienes amamos mueren para nosotros solo cuando nosotros morimos.)

Y ahora, amigo o amiga que te interesas por José Antonio Primo de Rivera, yo te regalo esta traducción de The Romantic al español. Es un trabajo que comencé el pasado veinte de Noviembre de 2014, setenta y ocho aniversario de la muerte del fundador de la Falange. Te la puedes descargar gratuitamente de Casa del Libro, como e-book. Su título es “La Romántica: la novela que la princesa Bibesco dedicó a José Antonio Primo de Rivera”.

José Ignacio Moreno Gómez para elmunicipio.es

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1 Comentario

  1. Muchas gracias José Ignacio Moreno. A los que nos interesa todo lo referente a la vida y pensamiento de José Antonio, y a mí en particular me interesa especialmente, toda aportación es de agradecer. Esta traducción viene a complementar la información que en su día aportó José Antonio Martín Otín en su libro “El hombre al que Kipling dijo sí” y al musical “Mi Princesa Roja” que se podrá ver en el Teatro Arlequín de Madrid a partir del próximo 20 de Octubre. Todo lo que sea hablar de José Antonio y que de pie a que se conozca con transparencia su verdad de pensamiento y sus hechos reales en la politica y en la historia de España, sea bienvenido. Un fuerte abrazo.

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