Pablo Iglesias pretende eliminar la libertad de expresión

Pablo Iglesias pretende eliminar la libertad de expresión

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Yael-Farache

Por Yael Farache

Esta es una de las estocadas mortales a la democracia de un país. Chávez y su constelación de satélites bolivarianos conocen de sobra este concepto y por lo tanto buscan por todos los medios sincronizar el discurso del país para que no se escuche en ninguna parte una idea diferente a la oficial. Pablo Iglesias acólito del chavismo, está de acuerdo con eliminar la variedad del discurso en los medios de comunicación.

En sus múltiples debates, Pablo Iglesias habla de controlar a los medios de comunicación, y una vez más repite su pantomima de decir justo lo contrario de sus verdaderas intenciones. Textualmente habla de que “los medios de comunicación tienen que tener un control público para garantizar la libertad de prensa” ¿No es lo más absurdo que habéis escuchado? El gobierno tiene que controlar la prensa para que la prensa sea libre. Es decir, el gobierno tiene que decirte lo que puedes y lo que no puedes decir para garantizar tu libertad de expresión. Es tan absurdo que da risa.

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Chávez también creía que había que liberar a los medios de comunicación de la opresión empresarial para que sirvieran al interés del pueblo y fueran verdaderamente libres. Los liberó por todos los flancos. Empezó por controlar el contenido que podían trasmitir con la ley RESORTE que la oposición bautizó con el sobrenombre de Ley Mordaza. De esta forma, dijo Chávez, el gobierno estaba combatiendo el monopolio de contenidos extranjeros en los medios venezolanos. Dijo que la Ley RESORTE obligaría a las salas de cine a proyectar películas de factura nacional, obligaría a la radio a poner música venezolana, y a los canales de televisión a poner anuncios hechos en Venezuela. Pero la verdadera intención de la ley RESORTE era pasar una ley en la que se podía penalizar a los medios de comunicación con multas multimillonarias por toda una serie de infracciones menores, una ley en la que la “difamación” y la “calumnia” eran nociones tan vagas que casi cualquier cosa que se dijera como crítica al gobierno encajaba dentro de ese concepto.

La ley RESORTE no fue suficiente para liberar a los medios totalmente. Así que el gobierno destinó dinero a comprar medios privados. Los que no pudo comprar los cerró mediante el cese de concesiones que tenían décadas funcionando. Chávez cerró cientos de medios entre canales de televisión, emisoras de radio, y periódicos. También impuso un impuesto elevado al papel periódico y limitó su importación para que los periódicos que quedaran salieran de circulación. Adicionalmente los Círculos Bolivarianos amedrentaban a periodistas de la oposición y muchos tuvieron que escapar del país. En total la combinación de leyes, compras, cierres, amedrentamientos, y demás terminó produciendo un total monopolio de la información en Venezuela a manos del gobierno. Ni siquiera se salvó internet. Chávez pasó una última reforma a la ley RESORTE para incluir internet. En teoría se hizo por el bien de los niños, para que no estuvieran expuestos a material indecente. Pero lo que Chávez hizo fue poner a toda la nación detrás de un proxy de manera que nadie podía abrir una página sin que el gobierno lo supiera. El gobierno venezolano bloquea el acceso a páginas de la oposición, e incluso ha llegado a bloquear twitter y Facebook durante días, como pasó con las últimas manifestaciones violentas en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

A veces el dictador, como parte de la pantomima democrática, deja un solo canal de la oposición abierto para que funcione como “token” de la libertad de expresión. Los americanos usan la palabra “token” para referirse a cosas que la gente guarda para poder exhibirlas. Por ejemplo, una persona blanca tiene muchos amigos blancos pero tiene un sólo amigo negro que es su “token black friend” porque lo tiene para poder sacarlo a relucir cuando alguien le pregunta si es racista: “No, cuidado, ¡yo no soy racista! ¡este es mi amigo Jamal! ¡Es negro!” Es igual. Las dictaduras blandas cierran todo y dejan un sólo canal de la oposición que funcione como “token” que pueden sacar cuando el resto del planeta los acusa de ser dictadores y prohibir la libertad de expresión: “No, cuidado, ¡yo no he eliminado la libertad de expresión! ¡Aquí funciona Globovisión! ¡Un canal opositor!” Cuando el gobierno dictatorial tiene su lugar asegurado y la opinión internacional da igual, entonces lo cierran.

Información ofrecida por la periodista Yael Farache.

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