Alma Falangista: La nueva singladura

Alma Falangista: La nueva singladura

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Eduardo López Pascual

Alma Falangista: La nueva singladura

Por Eduardo López Pascual para elmunicipio.es

Confieso que me siento falangista desde que tengo uso de razón política, que fue ya hace muchos años; desde mi más temprana juventud, cuando leía o escuchaba por primera vez el mensaje de José Antonio Primo de Rivera en el seno de las centurias del Frente de Juventudes. Desde entonces, procuré informarme y formarme en el espíritu de la doctrina nacional sindicalista que creía y creo todavía, es la más adecuada para la sociedad española, para el pueblo trabajador español y para la ética y moral de nuestra historia que, visto lo visto, nadie ha superado aún.

Sin embargo, y no soy historiador, pronto me di cuenta de que, lamentablemente, Falange- tal como la conocí y conozco-, no ha podido esquivar la peor de sus condiciones, el peor de sus aspectos que es sin duda la división entre sus miembros, que arrastra incluso desde los momentos de su fundación como muestran los casos de Eliselda, de Ansaldo o del mismo Ramiro Ledesma. Esa rémora, lamentablemente nunca nos ha abandonado. Y claro, después de su muerte, durante el régimen de Franco, no hacía más que evidenciarse una y otra vez. Naturalmente yo, un simple afiliado de base, he vivido y sufrido decepciones y esperanzas unas tras otras, acogiéndome en lo que personalmente intuía como más fiel al pensamiento original, y contribuyendo amargamente, a ese estado de confusión constante que dábamos en política. Quiero decir con ello que tampoco era inocente en esta cuestión, por lo que pido excusas con toda sinceridad.

Hoy, a casi un siglo de la presentación de Falange Española, observo con tristeza que todo sigue igual respecto a esta deriva del nacional sindicalismo. De Falange, puesto que perviven las mismas diferencias que antaño, quizá más agravadas por la muy mala gestión del problema a partir del año 1975. Es esta situación, de la que no sabemos desprendernos lo que me ha motivado no el desengaño de nuestra ideología que sigue tan precisa como necesaria, sino la imposibilidad de resolver esta irremediable controversia humana, lo que me lleva, luego de más de sesenta años de militancia falangista, a buscar una nueva singladura en mi vida. Sin pedir nada a cambio, y solo con mi lealtad al programa original, rechazando, como tal vez muchos de nosotros, prebendas y palmas de partidos extraños a Falange. Me decido por dejar a un lado afiliación, y refugiarme estrictamente en mi lealtad ideológica a la vista de la incapacidad de los grupos falangistas actuales, en procurar una alternativa únitaria de los principios joseantonianos.

Tengo que decir que a lo largo del tiempo he intentado, tender puentes con todos o casi todos los grupos falangistas, y no he conseguido una respuesta viable. No han hecho caso, Y ME HE CANSADO. Es más, veo que, como en estos día el partido matriz, olvidando el espíritu expuesto en los Puntos iniciales, acuerdan presentar listas conjuntas con grupos que yo entiendo claramente lejos e incluso opuestos al origen falangista. La escena de ese acuerdo, con una participación vergonzosamente exigua, -medio centenar escaso en unas siglas de casi un siglo-, dan medida de nuestra situación. Y de la torpeza de nuestros responsables.

Desde ahora mismo, abandono el encuadramiento nacional de cualquiera de esos grupos, y me asilo en una acción política personal y acaso, de ámbito local, mi pueblo, mi pequeña ciudad, bajo la escueta denominación de “Alma falangista”, en donde procuraré estar dispuesto a unas Elecciones Municipales con ese nombre Alma Falangista, que defendería el espíritu de la doctrina más allá de nombre en disputa. Lo presentaremos como una agrupación electoral, fuera de quienes no saben, quieren o pueden, ofrecer un cuerpo electoral unido y fuerte. No estaremos con ninguno de esos partidos falangistas irremediablemente perdidos en sus egoísmos particulares. Por supuesto no nos importa que no tengamos éxito en esa aventura, porque estamos acostumbrados gracias a nuestra inoperancia, pero solo nos interesa conservar y promover el alma de lo que entiendo es Falange Española.

Debo de confesar que nunca pensé en abandonar mi afiliación, pero con tristeza he visto que no soy el único, sino uno más de la infinita relación de nombres anónimos e importantes, ordinarios y extraordinarios que han dicho adiós, emocionados, pero decididos a no formar parte de un espectáculo como el que nos dan las cabezas visibles de lo que actualmente no es más que un residuo.

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3 Comentarios

  1. Usted demuestra estar perdido en su egoísmo particular ala no querer unirse a Falange Española de las JONS. Mírese al espejo, porque usted demuestra ser lo que critica a la casa común de todos los falangistas.

  2. Un grupo más. Que vaya por delante mi respeto a todos los grupos que se consideren Falangistas y hacia todos los Camaradas, que, equivocadamente, continuan formando cada vez un grupo nuevo. Hoy el problema que se nos plantea es Vox . Y no, por lo que dice en sus discursos, que puede llegar a ser atrayente para cierto sector poco formado ,si no por lo que esconde en su programa de Liberalismo Economico, de entrega total a la política de EEUU y de Israel, pero sin duda, es quien más se está beneficiando de las movilizaciones de los últimos meses. Si esto acabara en un éxito electoral, sería muy malo para todos nosotros. Por otro lado, se ha podido debatir y se nos ha preguntado nuestras opiniones, pero una vez se ha votado y decido, no entiendo otra alternativa que no sea ponernos a las Ordenes de los mandos…….aunque no nos guste la decisión.

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