Tarde te amé: Las confesiones de San Agustín

Tarde te amé: Las confesiones de San Agustín

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San Agustín

Tarde te ame: Las confesiones de San Agustín

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que,
si no estuviesen en ti, no existirían.

Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti.

Agustín de Hipona
Las Confesiones

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Teresa de Jesús, en el nos confiesa la influencia de la lectura del libro de las Confesiones tuvo en su proceso de conversión:

“Como comencé a leer las Confesiones, paréceme me veía yo allí. Comencé a encomendarme mucho a este glorioso santo. Cuando llegué a su conversión y leí cómo oyó aquella voz en el huerto no me parece sino que el Señor me la dio a mí, según sintió mi corazón” (V 9, 8).

En el libro VIII, capitulo 12, nº. 29, de las Confesiones,  Agustín  narra el momento en que él, que se encontraba en el huerto o jardín de su residencia de Milán, escuchó una voz infantil (como de una casa vecina) que decía “Toma, lee”, haciendo referencia a la Biblia. Agustín interpretó aquellas palabras como si fueran un mandato divino. Abrió la Sagrada Escritura y leyó el primer pasaje que se ofreció a sus ojos:

No en comilonas y embriagueces, no en lechos y en liviandades, no en contiendas y emulaciones sino revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no cuidéis de la carne con demasiados deseos“. (Rom. 13, 13).

Y él afirma: “No quise leer más, ni era necesario tampoco, pues al punto que di fin a la sentencia, como si se hubiera infiltrado en mi corazón una luz de seguridad, se disiparon todas las tinieblas de mis dudas”.

Esa es la voz a la que la santa se refiere. No se trata de una cita directa del libro, sino una alusión a este pasaje.

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