Alberto Garzón justifica el asesinato de Jose Antonio Primo de Rivera

Alberto Garzón justifica el asesinato de Jose Antonio Primo de Rivera

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Alberto Garzón de Izquierda Unida y Podemos justifica el asesinato de Jose Antonio Primo de Rivera

Alberto Garzón justifica el asesinato de Jose Antonio Primo de Rivera

Justifica el asesinato por ‘golpista’ de un hombre que llevaba 4 meses preso cuando estalló el Alzamiento

Outono / En concreto, el dirigente comunista ha justificado el asesinato de José Antonio Primo de Rivera, jefe de la Falange Española, afirmando que se le fusiló “por golpista, como Mussolini fue fusilado y colgado en Italia”, rechazando que se le considere una “víctima”. Aquí podéis leer el miserable tuiteo de Garzón:

Hay que recordar que, tras llegar el Frente Popular al poder en febrero de 1936, José Antonio Primo de Rivera fue encarcelado cuatro meses antes del Alzamiento del 18 de julio, concretamente el 14 de marzo, con la excusa de acusarle de posesión ilícita de armas, una cínica acusación si tenemos en cuenta que los propios partidos del Frente Popular -entre ellos el PCE- tenían armas de forma ilegal y las usaban para cometer asesinatos entre sus rivales. En junio de ese año, Primo de Rivera fue trasladado a la Prisión Provincial de Alicante, en la que sería fusilado el 20 de noviembre de 1936 después de un proceso que sólo cabe calificar como una farsa judicial. De hecho, en el proceso se la acusó de los delitos de conspiración y de rebelión militar, pero sólo acabó condenado por el primero, ya que era imposible que hubiese participado en una rebelión militar estando encarcelado. Así pues, Alberto Garzón miente y, además, calumnia a la víctima de un crimen de guerra.

Lo que dijeron dos dirigentes anarquistas sobre la condena a muerte de Primo de Rivera

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Tras conocer la sentencia que condenaba al jefe de la Falange a ser fusilado, el líder anarquista Buenaventura Durruti escribió: “Considero una insensatez y un error capital condenar y fusilar a José Antonio en estos momentos… Sinceramente, y, hablando entre nosotros, no reconozco ninguna razón o pretexto que aconseje, y mucho menos justifique, tan precipitada e insólita decisión. Más que una gravísima falta de tacto político, de cara al mundo interior y exterior, de nuestro Gobierno, la condena de Primo de Rivera tiene todas las trazas de obedecer a una turbia maniobra planeada por una camarilla de individuos de indudable peso político en las altas esferas del Ejecutivo republicano interesados en echar más leña al fuego de la discordia civil; en exacerbar aún más las pasiones ya desatadas y desbordadas hasta límites inverosímiles en los cuatro cuadrantes de nuestra España en llamas. Y estoy de acuerdo con los militantes libertarios de Madrid en que, al sentenciar a José Antonio, el Tribunal Popular ha sentenciado, irremesiblemente, a muchos españoles antifascistas de la zona franquista, por cuyas vidas yo no apostaré un sólo céntimo a partir de mañana.”

Durruti añadía: “Con la muerte de José Antonio, si llega a consumarse, morirá también toda esperanza de reconciliar a los españoles antes de muchas décadas. Además, advirtió de los intereses extranjeros que había tras esa condena: “Asesores militares, políticos y policiales soviéticos están arribando en número creciente a nuestra zona, al amparo de la interesada aportación del Kremlin a la causa republicana. Los manda Stalin, y no precisamente para ayudarnos a ganar la guerra, sino para ayudar a los comunistas españoles a hacerse con el control absoluto de los resortes del poder político y militar de la República“. Significativamente, Durruti fue herido en el frente de la Ciudad Universitaria de Madrid el 19 de noviembre de 1936, por una bala cuya procedencia todavía se desconoce (algunos han llegado a hablar de un tiro por la espalda). Murió al día siguiente, el mismo día del asesinato de Primo de Rivera.

En 1940, otro dirigente anarquista, Diego Abad de Santillán, escribió: “Seguimos pensando que fue un error de parte de la República el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, hombre combativo, patriota, en busca de soluciones para el porvenir del país. Hizo antes de julio de 1936 diversas tentativas para entrevistarse con nosotros. (…) Estallada la guerra, cayó prisioneo y fue condenado a muerte y ejecutado. Anarquistas argentinos nos pidieron que intercediésemos para que ese hombre no fuese fusilado. No estaba en manos nuestras impedirlo, a causa de las relaciones tirantes que manteníamos con el gobierno central, pero hemos pensado entonces y seguimos pensando que fue un error de parte de la República el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera; españoles de esa talla, patriotas como él no son peligrosos, ni siquiera en las filas enemigas. Pertenecen a los que reivindican a España y sostienen lo español aun desde campos opuestos, elegidos equivocadamente como los más adecuados a sus aspiraciones generosas. ¡Cuánto hubiera cambiado el destino de España si un acuerdo entre nosotros hubiera sido tácticamente posible, según los deseos de Primo de Rivera!”

¿Justificará también Garzón el fusilamiento del golpista Lluís Companys?

Cabe preguntarse si al dirigente de IU se le va a aplicar la misma vara de medir que a Hermann Tertsch, condenado a pagar 12.000 euros por afimar que el abuelo de Pablo Iglesias era un asesino. Por otra parte, sería interesante saber si Garzón también considera justificable el fusilamiento del golpista Lluís Companys el 15 de octubre de 1940. Recordemos que el dirigente separatista lideró un golpe de Estado contra la República en octubre de 1934 que se saldó con 107 muertos, pero gracias al Frente Popular sólo estuvo en prisión 16 meses, ya que fue amnistiado por los mismos que metieron a Primo de Rivera en prisión para asesinarle siete meses después. Dicho sea de paso, bajo el mandato de Companys fueron asesinadas más de 8.000 personas por sus ideas políticas o creencias religiosas durante la Guerra Civil, mientras que José Antonio Primo de Rivera nunca cometió ningún crimen ni ordenó cometer ninguno.

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