Carta a unos jóvenes entusiastas.

Carta a unos jóvenes entusiastas.

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Jovenes-entusiastas

Hola, chicos. ¿Cómo estáis?

Hace tiempo que os veo en la calle o en la televisión, llenos de alegría, pronunciando bien alto el nombre de España y envueltos en su bandera, cuando la Selección Nacional de Fútbol gana importantes campeonatos. Y sois muchos, ya lo creo.

Qué sensación de seguridad, de no estar solo, de sentirse parte de algo por encima de la individualidad, de poder transmitir a los once de la camiseta roja  ánimo y fuerza para conseguir un trofeo que lleve grabado el nombre de España. ¿A que sí?”

“Yo soy Español, Español, Español”, mil veces repetido con la música del Tetris. Gritos, bocinas y banderas. Divertidos trazos rojo y gualda en pómulos y frente, cubatas, alegría en suma que, según decían -con razón, creo yo-, unos innombrables, es el origen de la fuerza.

Pero, España, queridos amigos y amigas,  es un concepto complejo. Su existencia es mucho más que el ondear de banderas victoriosas al paso alegre de la comitiva de futbolistas triunfadores. Claro, de eso a vosotros, que mayoritariamente no llegáis a los treinta años, no os han  contado gran cosa. ¿No me equivoco, verdad?

Sé como estáis, en número cada vez mayor, más allá de estas ocasionales alegrías: sin trabajo; sin poder proyectar un futuro; desanimados; sin poder ejercer la carrera que estudiasteis; hartos de tener que depender de vuestros padres; recordando una infancia feliz que veis alejarse en el tiempo y pensando que, tal vez, la próxima victoria futbolera tengáis que celebrarla en algún país extranjero donde os permitan ganaros la vida.

Sois españoles, claro que sí. Por algún motivo lo notáis al tararear en el estadio un Himno Nacional sin letra y al ver ondear la bandera en manos de los campeones. Y si os sentís españoles, hace falta que ese sentimiento se convierta en conocimiento de lo que hay más allá de himno y bandera que podemos resumir en dos grandes conceptos : tradición y conciencia colectiva.

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Tradición, porque venimos de lejos. No somos los primeros que se han sentido españoles y han tenido que superar trances dramáticos.

Conciencia colectiva, porque juntos y sólo juntos hemos de superar los obstáculos y las voluntades que se nos oponen. Porque cada uno de nosotros es, como persona única e irrepetible, acreedor de derechos que sólo pueden ser efectivos y ejercidos en el seno de una comunidad fuerte y libre. Desconfiad de quienes halagan vuestra individualidad y os hablan a todas horas de derechos que, para mayor burla, suelen ser de pago.

Hace poco, en Francia, un anciano se dirigía a los jóvenes con un librito titulado “¡Indignaos! Bueno, pero sólo lo justo, que la indignación nubla la vista y el entendimiento.

Yo digo “¡Exigíos!”. La verdad  y la justicia se ganan con esfuerzo. El verdadero bienestar no está solamente en la digna posesión y disfrute de bienes materiales, sino en la asunción y cumplimiento de las responsabilidades que nos hacen artífices a diario de esa comunidad fuerte y libre que decía antes y que tiene nombre propio: España.

Y si todo esto os suena raro porque nadie os ha hablado de ello, pero algo os dice que hay vida inteligente, hermosa y digna detrás de lo que el mundo actual os ofrece, aquí estamos algunos viejos, quizá mejor jóvenes de larga duración, dispuestos a compartir con vosotros  nuestra modesta experiencia y nuestra gran ilusión en que juntos, velando uno por todos y todos por uno, seremos capaces de hacer el camino sin fin hacia una España y un mundo mejores.

Aquí estamos.   

Avance Social

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