La lección de honradez de un cliente que se fue sin pagar...

La lección de honradez de un cliente que se fue sin pagar de un bar

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Corren tiempos de ‘simpas’ para todos los públicos y en todas las ciudades españolas. Concretamente por Castilla y León. Hace unas semanas, los medios de comunicación se hacían eco del que ya se ha bautizado como “el mayor ‘simpa’ de la historia”: 120 personas se iban sin pagar de un restaurante de Bembibre (León) en el momento en el que los camareros se disponían a servir la tarta, dejando a deber una cuenta de más de 2.000 euros por una banda de rumanos y búlgaros. No era la primera vez, hace escasos días lo habían hecho en el Rincón de Pepín, un establecimiento de Ponferrada en el que habían celebrado una boda y del que se fueron en estampida con un pufo de 10.000 euros.

Por otro lado, no todo está perdido. Todavía existe gente que, tras irse sin pagar de un negocio local, es capaz enmendar su error. Es lo que ocurrió hace unos días en el Bar La Estación de Candeleda, un pueblecito de unos 5.000 habitantes situado en el municipio de Valle del Tiétar, situado en Ávila. Este restaurante que, como su propio nombre indica, está situado en la estación de autobuses de la localidad, recibió el pasado fin de semana una sorprendente carta que contenía en su interior un billete de 20 euros y un mensaje, según han informado desde el diario El Español.

El remitente era un cliente que había estado hace unas semanas en el local y que, debido a un lapsus, se había ido sin pagar la cuenta. “Esto ocurrió el 22 de febrero, un miércoles. Llegó a Candeleda un autocar de unas 50 personas desde Madrid y estuvieron tomándose un refrigerio. Uno de los clientes, que es extranjero (de ahí los errores gramaticales de la carta), se fue sin pagar”, cuenta Ana Isabel Sánchez, la dueña del restaurante al otro lado del teléfono. “Yo pensé que a los 10 días volvería para saldar la cuenta, pero en lugar de volver, decidió mandarnos una carta”, explica aún sorprendida.

El cliente, que se dio cuenta del asunto tras montarse en el autocar, no sólo quiso enmendar su error enviándoles 20 euros en un sobre, sino que también quería disculparse: “Estimada señora: El día 22 de febrero tuve una consumación (sic) de un bocadillo de tortilla francesa, una ensaladilla rusa y un refresco tipo limonado (sic) en su establecimiento. Desgraciadamente y por un despiste estúpido, me fui sin pagar. Así que le incluyo un billete de 20 euros junto con esta nota, y le pido perdón por la inconveniencia (sic) que le he causado. Un saludo cordial”.

Ana Isabel, más acostumbrada a que un ‘simpa’ se salde con un disgusto que con una disculpa, colgó el pasado fin de semana una imagen de la carta en su Facebook con una frase que describía su sorpresa: “Que se vayan sin pagar y que a los 17 días recibas esto…”. “Decidí publicar la carta con la disculpa porque es un gesto que no suele ser habitual y porque, encima, me mandó más dinero del que debía. Que la cuenta no eran más de 10 euros y todo lo demás es de propina”, subraya.

Desde entonces, el post ha sido compartido varios centenares de veces. Los comentarios de los usuarios van desde los que felicitan al bar y al cliente por la lección de honradez, hasta los que, con mucha ironía, se congratulan de que siga habiendo esperanza para la humanidad. “El último español honrado”, señala un usuario en una de las respuestas. “Hay que hacerlo presidente del Gobierno”, subraya otro.

Ana Isabel asegura que su idea es devolverle al cliente el cambio de los 20 euros, aunque aún no sabe cómo. “Tengo su dirección en el remite, así que tal vez me acerque un día a su casa”, bromea.

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