Los multimillonarios que más dinero invierten en proyectos de inmortalidad

Los multimillonarios que más dinero invierten en proyectos de inmortalidad

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inmortalidad

Los humanos han ansiado alcanzar la inmortalidad desde que adquirieron conciencia de sí mismos como seres diferentes. Una primitiva utopía que prosperó gracias a la ciencia ficción, pero sin apenas robar tiempo o dinero a los investigadores, más allá de las excentricidades puntuales de algunos científicos con ganas de llamar la atención o de timar a algún crédulo burgués decimonónico. Sin embargo, hoy en día se puede hablar incluso de una “industria antienvejecimiento”, pues cada año mueve unas sumas de dinero cercanas a los 60.000 millones de euros, según los datos de la consultora Global Industry Analysts.

La investigación sobre la inmortalidad vive una época dorada desde la última década. Tanto en el plano académico como en el financiero se ha potenciado la búsqueda de la vida eterna, al convertirse en un objeto de estudio legitimado por los biólogos moleculares y subvencionarse con cantidades astronómicas por las mayores fortunas del mundo. “Honorables compañeros de la lista Forbes, os insisto en que debéis tomar nota de la vital importancia de la financiación del desarrollo científico en el campo de la inmortalidad cibernética”, suplicaba el pasado año en una carta el magnate ruso Dmitry Itksov, fundador de NewMediaStars.

La investigación sobre la inmortalidad vive una época dorada desde la última década, tanto en el plano académico como en el financiero. A lo largo de la historia, la vanidad humana ya había quedado reflejada en las incontables estafas de alquimistas a aristócratas con sed de inmortalidad. Eso, cuando no acababan en muerte tras consumir supuestas pociones mágicas que resultaron ser venenosas, como ya les ocurrió a varios emperadores chinos. En la actualidad, la búsqueda de la inmortalidad no se reviste de esoterismo, sino que trata de disfrazarse científicamente al definir la vejez no como una etapa vital, sino como una enfermedad. Por tanto, su cura es posible.

Adam Gollner, escritor y articulista en cabeceras económicas como The Wall Street Journal, ha entrevistado para su último libro, The Book of Immortality: The Science, Belief, and Magic Behind Living Forever, a los cinco principales multimillonarios que están detrás de la financiación de estos proyectos. Ninguno de ellos quiere resignarse a admitir que el dinero no puede comprarlo todo.

Larry Ellison

“La muerte es lo que más me irrita”. Así se ha expresado en más de una ocasión el CEO de Oracle o, lo que es lo mismo, la quinta persona más rica del mundo (su fortuna supera los 32.000 millones de euros, según la lista elaborada por la revista Forbes). Para Ellison la muerte no tiene ningún sentido: “¿Cómo puede llegar a existir una persona en este mundo y luego simplemente desaparecer?”, se pregunta retóricamente. Un sinsentido, pero que puede ser combatido.

Para llevar a cabo esta batalla ha creado una fundación centrada en poner fin a la mortalidad o, por lo menos, “a las limitaciones de la vida útil del organismo, el desarrollo de enfermedades y las disfunciones relacionadas con la vejez”. Unos objetivos que en dinero real se traducen en 30 millones de euros anuales. Mark Wilson, el biógrafo de Ellison, justifica esta obsesión del magnate con un símil empresarial: “Se toma la muerte como si fuese una empresa competidora, por lo que busca ganarle la batalla”.

Paul F. Glenn

El CEO del fondo de inversiones tecnológicas Cycad Group cuenta con una fundación dedicada a financiar investigaciones de las más prestigiosas instituciones científicas, como Harvard, Princeton, Stanford, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por siglas en inglés) o  a toda una red de laboratorios dependientes de la Glenn Foundation for Medical Research. Eso sí, todas ellas deben buscar el objetivo de “prolongar los años de vida saludable y revertir los mecanismos de envejecimiento biológico”.

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Glenn también aparece como uno de los mayores donantes de la Methuselah Foundation, que promueve el estudio de tratamientos orientados a retrasar el envejecimiento. Su cofundador, Aubrey de Grey, suele promocionar su proyecto aduciendo que “la primera persona que llegará a vivir 1.000 años está viva en estos momentos”.

Dmitry Itskov

 

Dmitry Itskov
Dmitry Itskov

Con tan solo 32 años, este multimillonario ruso ha promovido la iniciativa 2045 (www.2045.com) con el objetivo de “ayudar a los seres humanos a alcanzar la inmortalidad dentro de tres décadas”. Para el año 2020 pretende que esté lista la primera copia robótica de un cuerpo humano manejada por control remoto con una interfaz cerebral, es decir, a través del pensamiento del usuario. La siguiente fase debe materializarse en 2025, con un prototipo robótico manejado por un cerebro humano trasplantado antes de morir. Diez años más tarde, en 2035, este cerebro debería ser ya capaz de dar órdenes al androide y reflejar la personalidad de dicha persona. Finalmente, en 2045 tendría que estar lista la creación de un avatar holográfico del cuerpo humano en el que se encontrarían descargados los contenidos de la mente humana.

Aunque parezca un guion de película de ciencia ficción, no son pocos los multimillonarios que han escuchado su llamada, además de otras personas influyentes, como el Dalai Lama, que ha expresado su apoyo al proyecto. Los ‘neohumanos’, como denomina Itskov a esta nueva generación de personas inmortales, serían en realidad cyborgs, lo que no ofrece demasiada credibilidad a su plan. Sin embargo, para el magnate ruso se trata de un proyecto “100% seguro”.

Peter Thiel

El cofundador de Paypal y administrador de varios fondos de inversión tiene un patrimonio cercano a los mil millones de euros, según la revista Forbes. Un dinero con el que pretende financiar una serie de investigaciones cada cual más estrambótica. Varias de ellas, según informó The New Yorker, se centran en crear paraísos anarcocapitalistas, como crear ciudades-estado flotando en aguas internacionales para escapar de las regulaciones gubernamentales y financieras. Las donaciones que tienen que ver con la investigación en inmortalidad las ha realizado a la Sens Foundation Research y a la Halcyon Molecular.

Sergey Brin

Visionario tecnológico y cofundador de Google, Serge Brin es para el autor del Book of inmortality el inversor más cabal en este tipo de proyectos científicos. Su intención, en sintonía con su papel protagonista en la empresa reina de internet, se basa en explorar las oportunidades tecnológicas para resolver los grandes desafíos de la humanidad, entre los que se incluyen el envejecimiento y la muerte. La mayoría de sus donaciones para trabajar en estas investigaciones fueron realizadas a la Singularity University, que suele organizar seminarios para altos ejecutivos con costes de matriculación astronómicos.

El pasado año contrató como director de ingeniería de Google al polémico científico e inventor Raymond Kurzweil, quien ha afirmado que “los humanos se fusionarán con los ordenadores dentro unas pocas décadas para convertirse en seres inmortales”. La fe de Brin en estas cuestiones también quedó patente cuando decidió casarse en la isla privada de David Copperfield, donde el famoso mago asegura que se puede encontrar la fuente de la eterna juventud.

El Confidencial

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