Los esclavos y los trabajos forzados en la Guerra Civil Española los...

Los esclavos y los trabajos forzados en la Guerra Civil Española los instituyó la República

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La Ley de Memoria Histórica que aprobó ayer el Parlamento de Navarra hace mención a los “esclavos” del franquismo. Curiosamente, los trabajos forzados los institucionalizó la Segunda República mediante un decreto del 26 de diciembre de 1936.

El Parlamento de Navarra aprobó ayer una Ley de Memoria Histórica (otra más) que, de alguna manera, olvida que la Guerra Civil se libró en toda España y no sólo en Navarra, que hubo represión y asesinatos en los dos bandos o que el bando republicano era tan poco democrático como el nacional, tal vez menos. Naturalmente el reconocimiento a las víctimas se limita a las víctimas de un solo bando.

Como curiosidad, la ley habla de los esclavos del franquismo, concepto que ya alguna vez ha sido utilizado, por ejemplo, para calificar a los prisioneros que participaron en el levantamiento del Valle de los Caídos.

Sin embargo, el hecho es que quien institucionalizó los trabajos forzados en la Guerra Civil fue el bando republicano.

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Un decreto del 26 de diciembre de 1936, publicado al día siguiente en La Gaceta de la República (Diario Oficial, número 362), dispuso en su artículo primero que: “se crean los Campos de Trabajo para los condenados por los Tribunales Especiales Populares que entienden en los delitos de rebelión, sedición y todos aquellos que en lo sucesivo pueda entender el Tribunal Especial Popular, y para los condenados por desafección al régimen por los Jurados de Urgencia»

Al pie del decreto firmaban Manuel Azaña, presidente de la República, y Francisco Largo Caballero, presidente del Consejo de Ministros.

El diputado y director general de Prisiones de la República, en octubre de 1937, declaraba ante la apertura de un nuevo campo de trabajos forzados (el de Albatera, Alicante): “Por decreto de 26 de diciembre de 1936, se crearon los campos de trabajo que significan una noble innovación en el régimen penitenciario español haciendo que el recluso se gane con su esfuerzo lo que cuesta sostener al Estado y se reivindique por el único sistema que puede tener un hombre para hacerlo, es decir, por medio del trabajo”.

De este modo, resultó en 1939 que muchos campos de trabajo de los nacionales habían sido antes campos de trabajo republicanos, produciéndose simplemente un cambio de inquilinos.

Al parecer, la memoria histórica consiste una vez más, paradójicamente, en olvidar la mitad de lo sucedido.

Navarra Confidencial

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