Al falangista Eduardo López Pascual

Al falangista Eduardo López Pascual

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Por Jorge Juan Perales para elmunicipio.es

Querido Eduardo:

Tengo en mi biblioteca un muy apreciado libro de poemas, titulado “BUSCANDO OTRA FRONTERA”. Es muy posible que conozcas al autor, según consta en la portada su nombre es Eduardo F. López Pacual.  En la contraportada ésta tu fotografía,  se te ve muy joven, deduzco que tú eres el autor del libro. Lo confirmo cuando le abro y leo de tu puño y letra una dedicatoria que dice “Yo creo que hay hombres como tú, Jorge, y como yo, pueblo, para iniciar la gran aventura de la Falange” Firma Eduardo. Enero-77. El libro había visto la luz en su primera edición en Agosto de 1976. Quiero recordar que me lo regalaste el día que nos conocimos personalmente, en tu Cieza murciana, cuando José Luis Arroyo, Vicente Diez y yo fuimos a conoceros y pactamos tu integración en Falange Española de las JONS Auténtica junto con decenas de buenos camaradas que allí nos encontramos.

En la AUTO CRITICA con la que comienza el libro dices: “No soy un poeta; al menos no lo soy al modo clásico”…y continuas… “Es una aventura con poemas. No podré donarle el valor lógico de quién aspira al método, porque hasta en eso quiero ser libre. De ahí, que no me crea poeta; por eso este libro nace humilde y sin padrinos…” Después de treinta y ocho años de escribir esto sigues siendo libre, humilde, sin padrinos y un gran poeta.

“EN ESTE MOMENTO JUSTO” así titulas el segundo poema, que comienzan con unos hermosos versos en los que se refleja tu alma falangista, dicen así:

Ahora, en este momento justo,

en que parece que triunfan

la burla a las cosas permanentes,

el gesto soez

y el desnudo,

ahora, precisamente ahora,

entra como viento imparable

el valor de los temas de siempre.

 

Hoy, cuando tal vez reine

entre nosotros, en ti,

el sonido incompleto de conciencia protestada,

deben romper otras fronteras

sucias,

malolientes,

la honradez y la esperanza.

 

Ya, entre los hombres enanos

que cantan al vacio,

que viven

que no viven

en tu tiniebla buscada,

es necesario que lancemos a sus caras macilentes

la hierba y la flor,

apretadas.

La honradez y la esperanza, dos soportes para “iniciar la gran aventura falangista” que tú, Eduardo, y  yo, pueblo, llevamos reiniciando, “EN ESTE MOMENTO JUSTO”, en la defensa de los valores permanentes, ante tantos hombres enanos que no solo “cantan al vacio” sino que se precipitan en las tinieblas macilentes; a ellos, que algunos somos nosotros, están entre nosotros, que viven y no viven la honradez de la hierba y  la esperanza de la flor , siendo causa de la “TRISTEZA DEL FALANGISTA” auténtico, les abrazamos porque “AUN QUEDA AMOR”; de este poema tuyo, querido Eduardo, con tu permiso, quiero recordar la última estrofa:

Es mentira

que solo haya una ventana,

escondida,

opaca,

sucio hueco donde

el cielo que ves,

esté tachonado de puñales rotos,

de lunas sin brillo,

de estrellas apagadas,

tapado por el llanto de la impotencia.

Aún queda Dios.

Eduardo,  entre tus poemas, que tantas veces he leído, como “QUIERO QUE SEAS”, ¿cómo eres camarada López Pascual?, como dices en tus versos:

Sé sincero, se auténtico,

amigo, compañero,

eres libre

eres fuerte,

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en la voz quebrada de tu tiempo.

 

Tú y todos formamos cadenas

en la lucha,

en la vida,

por las cosas que son ciertas.

Cierras el libro con un tremendo poema que ya en el título se oye el grito desgarrador de tu dolor por la traición, por el abandono hipócrita y  cobarde, por la tergiversación y la ocultación que los que decían ser seguidores de José Antonio o defensores de su revolución hicieron y siguen haciendo amigo y camarada Eduardo.

¿DÓNDE ESTÁN, JOSÉ ANTONIO?

¿Dónde están, José Antonio?

los que contigo, creyeron poner vertical

el alma,

la siembra y el camino,

y la patria española.

 

¿Dónde están, José Antonio?

quienes alumbraron contigo campos nuevos,

y arribaron el grito

o la canción,

y una historia distinta

entre hombres puestos al amanecer.

 

¡José Antonio! ¿Dónde están?

aquellos que llamaron al pueblo

y olvidaron al pueblo

porque muchos,

demasiados,

se fueron a plantar otra tienda extraña.

 

¿Dónde están? Pregunto.

Los hombres que velaron tu nombre,

aquellos que guardaron tu historia

perdidos en las páginas del tiempo.

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Aquí seguimos, Eduardo, más que con la tristeza con la frustración de quién sabe que cada vez que un falangista joseantoniano, como tú y como yo, pretende reiniciar la gran aventura de la Falange, alguien que dice ser de los nuestros hará o dirá algo que confundirá el mensaje, nos dividirá, nos amordazará o nos pondrá en una situación marginal ante nuestro pueblo, haciendo la labor consciente o inconsciente que los verdaderos beneficiados les inducen. Como poetas seguiremos soñando, no podrán fusilar a las ideas. Entonces hoy, amigo, he pensado en ti, en tu constancia y en tu fidelidad al pensamiento dinámico y humanista desde lo permanente en el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera y te he vuelto a leer, camarada Eduardo, y me recreo en tus versos:

Hoy he pensado en ti

hombre, joven de mi pueblo.

Y he iniciado una protesta

por mi error,

por mi chato mundo egoísta

por mi latido de angustia.

 

Entonces en mí he buscado

La verdad que tú sufres,

que vives,

que surge de la idea absurda

del odio y la codicia.

Ha merecido la pena esperar treinta y tantos años para volver a encontrarte y parecer que no ha pasado el tiempo, que sigues firme en todo lo esencial, que tú como Secretario Nacional de Formación de FE de las JONS AUTÉNTICA y yo como Secretario Nacional de Organización defendíamos entonces igual que ahora. Honradez y Esperanza. Justica y Libertad. Coherencia y Verdad. Memoria y Denuncia. Trabajo y Dignidad. Patria y Trascendencia. Servicio y Amor.

Un AE hacia la democracia real y posible. Hacia la hispanidad reencontrada. Un abrazo con un deseo de bien para ti.

Jorge Juan Perales

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1 Comentario

  1. Me has ganado Jorge Juan. Me has ganado en todo, pero sobre todo en generosidad y en camaradería. Me has ganado en palabras, que yo no tengo para agradecer esa muestra de autenticidad falangista, de señorío azul. Quedo ahora subjugado por tu fidelidad compartida, por tu alma inasequible, por tu alma de futuro y esperanza Cierto que mi novela, la tristeza del falangista, aparenta ser amarga, pero acaba con una mañana amaneciendo bajo un sol que nos espera. Cuando leo y releo tu recuerdo en esos días de lucha y poesía, sé que nosotros jamas renunciaremos a un ideal que ha movido a millones de hombres y mujeres que aun, querán ver ese sol inmaculado. Gracias, Jorge Juan, treinta y cinco años no son nada, si en ellos reside la VERDAD Y LO AUTÉNTICO. Y TÚ, SIN DUDA ESTÁS ENTRE ELLO. GRACIAS POR TU ARTÍCULO BELLÍSMO QUE, SIN DUDA, NO MEREZCO, PERO QUE LO TENGO COMO LA EXPRESIÓN DE UN IDEAL COMPARTIDO.

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