Balance de 39 años de Franquismo

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Por Javier Giral Palasí para elmunicipio.es

Puestos a enojar a los apologistas de la mentira histórica, nada más divertido que estudiar un régimen recurriendo a la elemental comparación:

  1. a) Del 2% de paro al 27%. 

En 1976, recién fallecido Franco, empezó a funcionar la EPA, la Encuesta de Población Activa. Su gráfica refleja que en 1976, pocos meses después de fallecer el general Franco, había un desempleo de sólo el 3%. Si miramos los datos de la OCDE encontraremos que el desempleo en los años 60 hasta 1975 giraba en torno al 2%. Y no hay que olvidar que los expertos consideran una sociedad de pleno empleo cuando éste es menor al 4%.

Posteriormente y desde que comienza el régimen partitocrático el desempleo empieza a subir, con los repuntes escandalosos de los gobiernos socialistas por encima del 20%. En ningún momento, con burbuja inmobiliaria o sin ella, se ha alcanzado los niveles de empleo de la España de entonces y que siguen sin ser tan extraños en la Europa del norte.

  1. b) De la 9 potencia industrial a la número 13.

En 1975 España se había convertido en un país industrializado, concretamente en la 9 potencia económica, supliendo en gran parte su atraso histórico. El progreso del sector privado y financiero fue enorme, y el de la industria estatal también; el franquismo creó o desarrolló toda una serie de grandes empresas nacionales, como la SEAT, los altos hornos, los astilleros, la CAMPSA, la RENFE, la TELEFÓNICA, etc. Esta industrialización impulsó el desarrollo nacional enormemente y a mediados de los años 70 la sociedad española alcanzó el 80% de la renta per cápita de los países europeos más desarrollados, ahora está más baja y gira en torno al 70%.

Actualmente los datos indican que España ha descendido al puesto número 13, y sólo durante los años de la burbuja de Aznar logró situarse brevemente en la octava potencia económica. La España actual es un país desindustrializado, que apostó por el sector servicios y por la especulación y que tras la resaca se encuentra con una fuerte tasa de paro. Por su lado las grandes empresas del INI, se malvendieron para pagar la deuda creciente del estado en época de González y Aznar, y para mayor despropósito en algún caso, como en el de las eléctricas, se ha convertido en un lesivo oligopolio, en el que no existe la libre competencia. Ironías de la vida, Franco fue el mayor socialista de la historia de España, en el sentido de que nunca hubo una industria tan amplia en manos del estado como en aquel periodo. Sin olvidar el impulso que los gobiernos franquistas dieron a toda una legislación laboral en defensa de los trabajadores, gracias a la influencia del socialismo azul de la Falange.

  1. c) Del 7% de deuda al 100% del PIB y subiendo.

Si buscamos en internet la evolución de la deuda española comprobaremos que la deuda del estado español heredada de la postguerra, de la guerra civil, de la II República y de los tiempos de Alfonso XIII… va descendiendo año tras año, pues los presupuestos se diseñaban con superávit respondiendo a la filosofía de no gastar más de lo que se ingresa, siguiendo la sana filosofía conservadora tan de boga entonces.

En las gráficas vemos que la deuda disminuye durante el franquismo en casi todos los años hasta llegar al mínimo histórico del 7% del PIB en 1975, es decir el año en que muere Franco. A partir de ese año comienza la nueva política del régimen juancarlista, con el despilfarro autonómico y el estreno de una democracia que curiosamente cuesta 60 veces más que la dictadura franquista. Una democracia dirigida por la exponencial casta política parasitaria, plagada de políticos corruptos y manirrotos. A partir de 1976, observamos en la gráfica que el estado empieza inmediatamente a gastar más de lo que recauda y paulatinamente va endeudándose. Sólo con los gobiernos de Aznar y con la burbuja inmobiliaria la deuda retrocede sin acercarse al bajo nivel de 1975, para después volver a dispararse otra vez en período de crisis, pues la partitocracia no está dispuesta a renunciar a su dispendio a costa del contribuyente, ni a una administración plagada de duplicidades ni a sus variopintos privilegios. Nunca en esta democracia, con boom económico o en período de crisis, se ha alcanzado la cifra tan baja de deuda del denostado franquismo.

En 2015 la deuda alcanzó el 100% del PIB, y sigue subiendo constantemente; ya se debe 1 billón de euros que cada vez reclama más pago de intereses y que la casta política hará pagar a los contribuyentes sin saber cómo, de momento sólo receta subidas de impuestos sin acometer la reducción drástica del gasto innecesario; y con cada subida de impuestos mayor freno para la creación de empleo. Y mientras tanto la deuda del estado se traga el crédito de la banca que debería ir para los autónomos, las empresas y las familias. Hasta ahora los gobiernos del PP y del PSOE han seguido con su política confiscatoria de robo y de saqueo a los españoles.

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  1. d) Del 12% de crecimiento a tasas ridículas.

Desde la llegada en 1959 de los ministros tecnócratas del Opus Dei, con los Planes de Estabilización y de Desarrollo, se produce en España hasta 1975 lo que se llamó como “el milagro económico español”, con un crecimiento asombroso del 7,7% del PIB de media, incluso en algún año se alcanzó un increíble 12%. España era el país que más crecía del mundo sólo por detrás de Japón. Fue la época en que surgió la clase media española que compraba el piso en la ciudad, el SEAT 600, que veraneaba en Torremolinos junto a las suecas y mandaba a sus hijos a las universidades laborales. Fue una época de realización de proyectos personales, en la que a los jóvenes de entonces se les proporcionó un futuro de trabajo y de oportunidades en el que iban a vivir mejor que sus padres.

Durante los 39 años de la partitocracia juancarlista el crecimiento económico rara vez ha ido un poco más allá del 3% del PIB. En estos años la clase media no sólo se ha reducido a marchas forzadas sino que se dan las primeras generaciones de jóvenes que viven o van a vivir peor que sus padres, así era antes de la crisis y después ha sido peor. Actualmente estudiar no resulta una garantía de obtener un puesto de trabajo y muchos jóvenes habrán de emigrar o trabajar en empleos de poca cualificación después de obtener un título universitario. Pero a diferencia de la emigración de los años 60, y de aquella España en la que sí había trabajo, es que entonces se emigraba temporalmente al extranjero para obtener un mayor salario, que ahorraban para su vuelta con el fin de comprarse una casa o poner un negocio en España. Los jóvenes de hoy en día emigran porque no les queda otro remedio, pues aquí no encuentran trabajo, y tampoco tienen perspectiva de que en el futuro puedan incorporarse al mercado laboral español.

  1. e) De tener una reducida clase política a la casta política, la burocratización y el Estado autonómico.

En 1975 no existían las autonomías, los alcaldes no podían cobrar un sueldo, era un cargo honorífico, la clase política era mínima, no había políticos profesionales sin trayectoria laboral previa y cuyo único mérito fuera militar desde la adolescencia en un partido político. En el franquismo no se pagaban impuestos indirectos, no existía el IVA ni el IRPF, el número de funcionarios sumaba sólo 700.000, y sin embargo había educación y salud pública. Pero sobre todo había trabajo, pues en contra de lo que creen los adoradores del “papá estado”, la realidad es que un estado elefantiásico es el principal estrangulador de la economía real y familiar, y cuanto mayor sea la presión fiscal, menor es el número de autónomos y de empresas que se dan de alta, y por tanto mayor es la pobreza y el desempleo.

En contraposición en la España actual hay medio millón de políticos; más la estimación del millón de enchufados en la administración que no han hecho oposiciones o han sido diseñadas a su medida, y que vienen a sumarse a otros 2 millones de funcionarios de carrera. España es después de Italia el país con más coches oficiales, cada autonomía tiene una TV pública con varios canales para el culto y la propaganda de su presidente; los sindicatos a diferencia del orbe civilizado viven del presupuesto, al igual que los partidos políticos, cada ayuntamiento tiene como mínimo veintitantos concejales pues no existe la elección directa como en Francia, además de un personal y una deuda desproporciona. Las subvenciones y “mamandurrias” para las cosas más escandalosas se encuentran por doquier, y en general durante estos años ha habido unas cuotas inimaginables de mala gestión y despilfarro, y por consiguiente de saqueo al sufrido contribuyente.

A esta situación hay que añadir la corrupción generalizada y la inmoralidad que ha caracterizado al deficiente régimen del 78, desde el concejal de urbanismo del pueblo más pequeño a la casa real. Una corrupción escandalosa que contrasta también con el bajo nivel de corrupción de los gobiernos de la administración franquista, y que atestigua cualquier personaje que viviera aquella época, como el republicano y pensador antifranquista, Antonio García Trevijano.

  1. f) De tener un jefe de estado honrado a otro que no lo fue tanto.

En 1975 murió un jefe del estado austero al que no le han encontrado cuentas en Suiza (por mucho que las han buscado), como tampoco se le han hallado detalles privados vergonzosos, y cuyas únicas aficiones eran la caza, la pesca y la pintura. Una persona que prefirió vivir en el palacio del Pardo, y no en el fastuoso palacio real de Madrid, como los presidentes de la II República. Existen multitud de anécdotas sobre la austeridad de Franco o de sus ministros, por ejemplo, cuentan los médicos que trataron a Franco y en vídeo queda grabado, como en 1975 a pesar de que el jefe del estado se estaba muriendo se seguía cumpliendo la costumbre en el palacio del Pardo de tener las luces apagadas por la noche para… ¡ahorrar luz! Detalles que contrastan con el derroche general que ha venido después.

Hasta 2014 tuvimos un rey que llegó pobre a España en 1948 y que en la actualidad posee una fortuna de 1790 millones de dólares según la revista Forbes, cifra que aumenta si leemos otros medios extranjeros, y que es un tema que tratamos con más detalle en otro capítulo. De la vida privada de Juan Carlos, se sabe que ha sido cualquier cosa menos ejemplar como se le exige por su cargo y condición. 

  1. g) De pagar hipotecas de 6 años, a otras de 30 o 40 años y vivir en casa de los abuelos.

En 1975 las casas se pagaban en hipotecas que duraban entre 5 y 8 años. Además la población tenía la sana costumbre de formar una familia, pues sus salarios les daban para tener lo que hoy se consideraría como una familia numerosa. No es casualidad que la sensación de progreso de aquella época produjera el baby boom de los años 60.

En la actualidad los bancos no conceden hipotecas y si anteriormente la concedieron fue con un plazo de hasta 30 y 40 años. En un clima de degeneración moral, en el que la institución de la familia tradicional es constantemente atacada por la ideología de género, se forman pocas familias estables, y España es uno de los países con la tasa de natalidad más bajas del mundo. Actualmente muchos jóvenes siguen viviendo en casa de sus padres superados los 30 años; y durante esta crisis en los casos más extremos muchos han visto como su subsistencia dependía de la pensión de los abuelos, sin que haya habido otra guerra. 

  1. f) De tener una pequeña población reclusa a tener las cárceles saturadas de delincuentes.

El relato de los numerosos antifranquistas muerto Franco que hay en la actualidad habla recurrentemente de la represión del régimen franquista, pero las cifras dicen cosas llamativas. Por ejemplo en 1975 había una población reclusa de 8500 presos, en la actualidad es superior a 80.000 personas. De los 8.500 presos del franquismo, tan sólo 300 lo eran por causas políticas, y no se trataba de luchadores por la democracia sino de comunistas y de terroristas, una baja cifra si la comparamos con cualquier dictadura coetánea de izquierdas.

Curiosamente el represivo régimen franquista del que nos hablan, tenía también un número de efectivos policiales muy inferior, y que no se explica si atendemos a la propaganda sobre el supuesto régimen totalitario. De este modo en 1975, los efectivos de las fuerzas de seguridad del estado sumaban cerca de 90.000 y en la actualidad superan los 200.000 miembros. Pero lo que realmente se ha multiplicado después de 1975 es la delincuencia, la sensación de impunidad e injusticia, y la idea de que no están todos los que deberían estar en la cárcel a pesar de que los centros penitenciarios tienen ya overbooking.

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