Falso dilema

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Felipe VI en su despacho en el Palacio de la Moncloa

FALSO DILEMA

Eduardo López Pascual, de Falangistas ciezanos.

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Ocurre que está planeando entre juristas, y opinadores, un dilema que nosotros consideramos falso. Viene dado este dilema en si el rey de los españoles, Felipe VI, puede evitar o no, firmar los decretos de indultos que el gobierno socio-comunista de España presenta ante el rey. Naturalmente no voy a entrar en los recovecos posibles de una legislación que está contaminada de principio, al ser dictaminada por las cuotas de partido, pero si que intentaré justificar una rotunda negativa del monarca, habida cuenta lo que se supone que propondrá el pacto entre el sanchismo y los separatistas catalanes. Su puesta en la calle. Claro que el artículo 62 de nuestra constitución implica la firma por el rey, de esos decretos, salvo los de carácter general, que no se contempla en la carta magna. Aun así, el rey de todos los españoles, aunque así no le consideremos algunos, tiene ante estos casos o no debería de tenerlo, el dilema de si refrendar o no leyes que atentan profundamente contra los sentimientos generales del país, o que todavía más. agreda a nuestras convicciones religiosas. Y más, para colmo, si apoya unos indultos a personas que atentan contra la integridad física de nuestra patria, debería firmarlos o no.

En esta ocasión, Felipe VI tiene la oportunidad de demostrar al pueblo español, su compromiso con la integridad del territorio español, su unidad, y oponerse total y rotundamente al despiece de nuestro país, España. Recordamos a otro Rey, Balduino, en Bélgica, que, ante la obligación de firmar positivamente el decreto del aborto, optó por católico- incompatible con su religión-, renunciar al cargo hasta que fuera innecesaria su refrendo. Hoy, la causa de la integridad de la nación española merece que Felipe VI niegue su firma a la desintegración de la patria, que significaría aprobar los indultos a los golpistas catalanes. Su monarquía nunca debería ceder al derribo físico de nuestra nación, a pesar del riesgo de perder su trono. Por patriotismo y por lealtad a un país con muchos siglos de historia común, nuestro rey jamás debería refrendar unos indultos a los que atentan contra su mismo país. Esta vez, podría decirse que España bien vale una misa. Otra cosa seria una traición por muy Constitucional que fueran los decretos.

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