VIEJO DEBATE

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Eduardo_López_Pascual_Falange_Autentica

La calumnia contra Falange y los falangistas persiste. Falange no es “fascista” ni los falangistas somos de “Extrema Derecha” ¡Basta ya de acusarnos de lo que saben que no somos! ¡Ni Falange es fascista ni los falangistas somos de extrema derecha! Sépase para siempre.

Por Eduardo López Pascual para elmunicipio.es

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A raíz de la publicación de un artículo en un periódico digital en donde ubicaban y calificaban a las formaciones falangistas, y algunas más o menos simpatizantes, en la extrema derecha, entre las que citaba a Falange Auténtica, se nos abre otra vez el viejo debate de si tenemos que recurrir a la denuncia y a la querella criminal por lo que se puede entender como un ataque al honor, a la dignidad o al buen nombre de un partido político perfectamente legal, o si por el contrario debemos de hacer caso omiso de cualquier injuria o propósito de descrédito, y dejar pasar esa actitud como desprecio, y así no dar más importancia.  En esta ocasión,  en el digital Público.es, y firmado por un tal Juan Carlos Escudier, la página en cuestión acusa directamente a los grupos falangistas de violentos y de extrema derecha. Desde Falange Auténtica, se tiene la opinión, mantenida siempre, de responder a esas calumnias con el silencio y la indiferencia. En este sentido, el partido ha emitido un comunicado reiterando su posición, es decir, no contestar ni emprender ninguna acción judicial, por creer que no sería nada fácil el obtener una sentencia a nuestro favor, y, naturalmente, no merecería la pena. Y por otro lado, según, estos camaradas, sería perder un tiempo que no interesa.

Sin embargo, mi criterio – y así lo he expuesto muchas veces -, ante ese continuado ataque al buen nombre de Falange, y más aun si se involucra a Falange Auténtica, donde resido políticamente, es otra muy distinta. Me veo a mi mismo, como un falangista que desde la caída del régimen anterior, sosteniendo una lucha incesante, firme y decidida contra toda tergiversación de nuestra doctrina y nuestra voluntad y vocación democrática. En este sentido y desde el primer momento, mantuve la idea de actuar cada vez que fuera necesario, y la acusación de violencia o de fascismo lanzada como causa recurrente, lo era, correspondía denunciar ante los juzgados lo que constituía una clara campaña de desprestigio. Una estrategia para arrinconarnos en el lugar más extremista, antidemocrático, violento y fascista del arco político español. Para mi una estrategia que dejada caer durante treinta años, haría que esa condena pasara a ser una cosa normal entre el pueblo español, y opino que una calumnia así no puede quedar impune.

Falange-Auténtica

Desde luego en esto nunca estuve de acuerdo, en estar callado y al revés, por los medios legales que se pudiera, deberíamos dar una respuesta jurídica, que persiguiera ese estado de calumnias y llevar a los tribunales en la medida que fuera, a quienes se empeñan en otorgarnos una violencia o un extremismo que jamás hemos compartido. En este caso concreto de Público. es, tendríamos que tomar una decisión y presentar denuncia ante lo competente, porque no podemos permanecer silenciosos, como si no fuera con nosotros, cuando todo forma parte del intento por hacernos desaparecer, y ya se sabe, quien calla, no gana jamás. No sé lo que hará Falange Auténtica (FA), pero desde aquí pienso que no responder judicialmente a esta última provocación, no servirá para nada.  Ya está bien, bajo mi punto de vista, de no dar importancia a esta tarea de destrucción que sufrimos los falangistas. Ya es tiempo de que nosotros, al menos eso pido a Falange Auténtica (FA), deje de pasar estas cosas y emprenda, a través de algún abogado azul, la tarea de denunciar públicamente esta injuriosa descalificación, al menos la sociedad española verá que no admitimos semejante insulto.

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2 Comentarios

  1. Coincido con Eduardo; lo único que tiene cabida y eco hoy en los medios de comunicación es la catalogación de Falange como extrema derecha y fascista, y aquí es aplicable el dicho de que quien calla otorga; si por parte de las organizaciones afectadas, en éste caso Falange Auténtica, no se toma medida alguna (bien reclamación al medio que la publica, bien acudiendo a la Justicia), lo único que quedará escrito es la acusación; las “cartas al director” enviadas por particulares tendrían aún menos repercusión, salvo envío masivo propuesto desde F.A., y aún en éste caso a ver cuantos de los que nos llamamos falangistas secundaríamos el envío.

    • La identificación de Falange con el fascismo no es achacable, solo, al “enemigo”. No son pocos los “falangistas”, algunos con responsabilidades de dirección en determinadas organizaciones nominadas como tales, que no solo no niegan tal identificación sino que se sienten orgullos de ella.
      Mientras esto sea así, sin contar los cuarenta años de identificación con el franquismo, los esfuerzos por reivindicar la verdadera naturaleza del movimiento falangista serán perfectamente estériles.
      Los que hemos propugnado el ideario joseantoniano como proyecto político es lógico que sintamos la necesidad de reivindicarlo porque al hacerlo reivindicamos nuestra propia biografía. No estoy dispuesto a que mis hijos me vean como un fascista, por la simple razón de que no lo soy ni lo he sido nunca.
      Pero debemos considerar que Falange es un instrumento, no la finalidad. No deberíamos permitir que la juventud española que incorpora los valores joseantonianos en su quehacer político dedique sus energías a defender la memoria del instrumento, hoy atrofiado, en detrimento de la consecución de los fines.

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