José Antonio Primo de Rivera

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José Antonio Primo de Rivera

Por Arturo Pereira

Nombrarlo produce un efecto inmediato entre los contertulios. Toda guerra civil genera de forma innata odios y afectos tanto en el ámbito del entorno más inmediato como respecto aquellos que fueron los principales protagonistas. El caso de José Antonio Primo de Rivera es un caso singular. Si debiera resumir de la forma más concisa posible las opiniones que he escuchado de mis interlocutores respecto de él, debo afirmar para ser fiel a la verdad que respeto sería la palabra que mejor definiría la actitud frente a su persona.

Lógicamente, el fundador de la Falange Española – José Antonio Primo de Rivera – tiene sus admiradores y además de respeto tienen una devoción por él indubitada aún con el transcurso de los años. Quiero incidir en que en este caso, el término respeto a su figura se impone de forma definitiva entre aquellos que se podrían calificar como sus adversarios políticos. Este hecho que hoy en día es prácticamente inimaginable en el ambiente de la dialéctica política, adquiere aún más valor porque su actividad política se desarrolló en unas circunstancias mucho más difíciles que las actuales. De tal modo que pagó con su vida la defensa de sus ideales.

Hombre guapo a decir de las mujeres, alto, pasaba con amplitud del 1.80, elegante y culto, abogado y todo un caballero de los de verdad, caballero español con todo lo que ello requiere de valentía, honestidad, probidad y preocupación por los más necesitados. Firme defensor de las clases más desamparadas como los campesinos y los obreros a quienes los consideraba los principales destinatarios de su mensaje.

Fundador de un “movimiento” como él llamaba a la Falange, pretendía aglutinar a todos aquellos que vertebrados por un profundo amor a España estuvieran dispuestos a regenerarla bajo un ideario basado en la forma de sentir histórica del español. Esta idiosincrasia, José Antonio Primo de Rivera la identificaba con los valores de la Castilla que forjó la unidad nacional y el descubrimiento de América.

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De su obra, gran parte discursos de una retórica y brillantez notables, además de otros escritos, se pueden extraer las líneas maestras de su ideario. Partidario de la libertad individual pero radicalmente contrario al parlamentarismo liberal. Despreciaba el sistema de partidos por considerarlos que por definición eran un mal para el interés general. Basaba este pensamiento fundamentalmente en que eran herederos del liberalismo económico el cual a su vez era una manifestación intrínseca del capitalismo.

Capitalismo para José Antonio Primo de Rivera era sinónimo de desigualdad y explotación. Estudioso del marxismo, le criticaba su apuesta por la lucha de clases. Frente a ello, él entendía que las clases sociales deberían desaparecer para unificar todos los esfuerzos de la nación en la consecución de objetivos transcendentes como conseguir una justicia social y libertad efectivas.

Pero quizás el hecho más importante para conocer a José Antonio Primo de Rivera sea la redacción de su testamento. Un hombre que sabe será fusilado en breve se detiene a pedir perdón por la parte que le pudiera corresponder en la sangre vertida por el enfrentamiento entre los españoles. Preocupado por exculpar a sus compañeros. Preocupado por no parecer vanidoso pero, fundamentalmente, ávido de que la Falange fuera comprendida.

Escribió bellas palabras para explicar cómo sentía la llegada de la muerte. “Sin jactancia pero sin protesta” escribió. También escribió la ya muy conocida frase de: “Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles”. Como primera declaración de última voluntad pidió ser enterrado según el rito católico y bajo el amparo de la Santa Cruz.

En conclusión, un hombre que ante su inminente fusilamiento se para a pensar en el drama que están sufriendo sus compatriotas, en sentirse culpable por ello y pedir perdón, deseando la paz y armonía entre los contendientes y siendo plenamente fiel a su credo. ¿Quedan hombres así? Yo quisiera creer que sí, pero…

José Antonio Primo de Rivera sintió España como Antonio y Manuel Machado, como Baroja, Azorín, Azaña y otros muchos que sin coincidir en su ideología sufrieron un desgarro interior al ver desangrarse la patria, porque la patria somos todos.

Artículo de Arturo Pereira El Bierzo Digital.

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3 Comentarios

  1. Buen artículo, pero con un error importante, no se si del articulista o del propio Jose Antonio, lo desconozco.

    Atribuir a Castilla sola la forja de España no es solo un error histórico, sino que es dar alas a los nacionalistas en sus impetus antiespañoles.

    La forja de España hay que atribuirla tanto a Castilla como a Aragón, “Tanto Monta”… y Monta Tanto.
    Sin olvidar que no fue completa hasta la incorporación de la noble y muy española Navarra.
    No es vano el rey Sancho III de Navarra, ya en el S X, era el rey más poderoros de la España cristiana.

    Un abrazo,

    Reducir España a lo castellano es un grave error

  2. Ya hemos dicho muchas veces la necesidad, sino puede ser de revitalización de unas ideas políticas,si al menos intentar dar a conocer al máximo posible de personas,especialmente a la juventud, el arquetipo Joseantoniano.
    Es una conducta ,un espíritu,una manera de ser ante la vida,heroísmo,nobleza,inteligencia,compasión y sobre todo y lo mas importante tener siempre presente que ante la disyuntiva -personal-colectiva,está siempre la colectiva,el bien común.
    Por desgracia estos valores están sepultados bajo la tierra áspera e incómoda de España y tristemente es evidente que la historia nos ha puesto fuera de juego totalmente,me queda la satisfacción,desde la derrota, de saberme imbuido de unos ideales a los que toda la maldad acuñada hoy en día combate con saña,de un lado y del otro.
    Es una victoria moral al menos el saber que quien hoy no está presente en España,con la imposibilidad de salir a la luz como una buena nueva,lo es porque todo lo que vemos y vivimos en la actualidad se ha conjurado,desde hace años,contra los que tenemos unas determinadas ideas políticas.
    No,en este caso,nosotros no tenemos nada que ver con esto,absolutamente nada,y esto a la vez puede ser bueno porque de eso se trata de construir impecablemente,de que la gente sepa quien ha estado y ha generado todo este estado de cosas y quien no.
    Y en este caso no se nos puede culpabilizar de nada en absoluto.
    Cuando ya no haya nada a que aferrarse quizás sea el momento,mientras tanto la sociedad se radicaliza,con su frentismo,popular o reaccionario,pero a día de hoy,al contrario que ayer,no hay un Jose Antonio.

  3. PRIMO DE RIVERA NO ES EL CENTRO DEL NACIONAL-SINDICALISMO. POR EJEMPLO EL MANIFIESTO DE LA CONQUISTA DEL ESTADO ES DE 14 DE MARZO DE 1931 MUCHO ANTES DE LA FUNDACIÓN DE FE. LOS JONSISTAS QUE DEJARON A PRIMO EN 1935 PERDIERON LA BATALLA PERO GANARON LA GUERRA PUESTO QUE ESTE TERMINO POR ADOPTAR LA LÍNEA QUE ELLOS PROPONIAN. TODO CULTO A LA PERSONALIDAD ES MALO. LO IMPORTANTE ES LA DOCTRINA.

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