Los Obispos de África Central se alarman por el peligro de la...

Los Obispos de África Central se alarman por el peligro de la Islamización

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El dramático llamado de la Conferencia episcopal, mientras 500 mil personas podrían quedar en la miseria antes de que termine el año.

Centro-Africa-bangui

VATICAN INSIDER / República Centroafricana: quinientas mil personas podrían acabar en la miseria y el hambre antes de que termine el año. Lo indicó el ente de las Naciones Unidas que se ocupa de la ayuda humanitaria en un informe publicado el pasado 21 de junio.

La carestía se debe, sobre todo, a la guerra y los saqueos responsabilidad de los soldados de la Seleka, la formación que hoy tiene las riendas del gobierno nacional. “Para alejar este peligro estamos distribuyendo semillas de cacahuates, maíz, ajonjolí y otras especies a 85 grupos diseminados en siete diócesis”.

El padre Elysée Guedjandé es el responsable de la Cáritas nacional de la República Centroafricana, que ha sufrido muchos ataques por parte de células enloquecidas de soldados gubernamentales (por ejemplo, el robo de 22 vehículos). A pesar de la situación, sigue actuando en todo el país. El 19 de junio, un grupo de soldados de Seleka fue a la sede de la Oficina de Seguridad Social del país, en la capital Bangui, y se robaron otros cuatro vehículos.

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Eran militares gubernamentales que sostenían tener “enchufes” con el presidente Michel Djotodia, que llegó al poder después del golpe de estado del 24 de marzo. Los hombres armados que se apoderan de los vehículos, a menudo, sustituyen las placas con frases como “Qué nos importa la muerte” o “Llegaremos, les guste o no”; después circulan libremente para saquear graneros y cometer abusos entre la población. “Las víctmas de esta violencia casi siempre son cristianos y animistas, y no musulmanes”, denunció el padre Elysée. En la localidad de Dékoa 225 casas de cristianos han sido devoradas por las llamas.

La Cáritas acaba de reconstruirlas todas y los legítimos propietarios han vuelto a sus habitaciones. También en la diócesis de Bangassou fueron quemadas 500 casas, una vez más de cristianos y animistas. El arzobispo de Bangui, monseñor Dieudonné Nzapalainga, comenzó a promover una serie de encuentros con las Iglesias protestantes y con los imanes de la capital, para impulsar el diálogo interreligioso.

Los obispos centroafricanos se reunieron del 12 al 23 de junio, en Bangi, y enviaron un mensaje a todos sus compatriotas desde la catedral de Notre Dame de la capital: “Nunca hemos visto un conflicto tan grave, largo y violento en nuestro país. ¿Todo esto responde a un programa oculto?”, se preguntaron.

Los musulmanes son menos del 10 % de la población. El presidente, Djotodia, cuando era líder de los rebeldes y todavía no había conquistado el poder, escribió una carta a todos los musulmanes para pedir su ayuda, prometiéndoles a cambio la islamización forzada de la población.

Los obispos también denunciaron “el ardor y la determinación con la que los elementos de Seleka han profanado los lugares de cuto y los bienes de los cristianos, minando la cohesión social de los centroafricanos. La unidad del pueblo centroafricano ha sido puesta a la prueba debido a las acciones de algunos de nuestros hermanos musulmanes, mismas que deploramos”.

Y concluyen: “la crisis nos ha llevado a correr el grave riesgo del un conflicto religioso y de implosión del tejido social, pero nosotros invitamos a los cristianos a comprometerse en la reconciliación y en la reconstrucción social”.

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