Manuel Parra Celaya entrevistado por elmunicipio.es (I parte)

Manuel Parra Celaya entrevistado por elmunicipio.es (I parte)

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“Parece que exista una tácita consigna de silencio sobre la figura histórica de José Antonio Primo de Rivera… Ya sabemos que lo que no sale en los medios de difusión es que no existe, y esta es la táctica para conseguir que se desconozca al personaje y que, cuando se mencionan sus ideas o su obra, una deformación sistemática sea la constante” Manuel Parra Celaya

Manuel Parra Celaya, es un español catalán nacido en Barcelona en 1949. Es Doctor en Pedagogía, ha dedicado su vida profesional a la docencia. Estuvo afiliado a “Organización Juvenil Española” (OJE) a los “Círculos José Antonio” al “Circulo Cultural Hispánico” al “Frente de Juventudes” (FJ)… y este mismo año (2014) fue en la candidatura al parlamento europeo presentada por Falange Española de las JONS (FE-JONS) en el puesto nº3 como candidato independiente. Tiene publicaciones como “Juventudes de vida española” “¿Qué es el nacional – sindicalismo?” “La Falange y la generación del 98” “José Antonio y Eugenio D´Ors” que recomendamos desde elmunicipio.es por su importancia para profundizar en el conocimiento del pensamiento joseantoniano  y de la Falange. Esto es lo que Manuel Parra contesto a nuestras preguntas:

1.-elmunicipio.es – ¿Se puede ser hoy seguidor del pensamiento de José Antonio Primo de Rivera sin ser tachado de fascista, ultraderechista, franquista, totalitario, antidemocrático o cosas parecidas que solo demuestran la ignorancia de quienes así califican a los joseantonianos o la maldad de los enemigos ideológicos y políticos que por diversas causas tiene todo lo relacionado con las verdaderas ideas falangistas?

Manuel Parra.- Todo depende del interlocutor. Para un inculto o un fanático (a veces, suelen ir unidos), el nombre de José Antonio va inexorablemente relacionado a todos los epítetos que han devenido en peyorativos y cuya sola pronunciación suele erizar el vello a un ciudadano normal. Para una persona medianamente culta, desprovista de fanatismos y sectarismos, no solamente es posible, sino que constituye un deber casi moral hablar de él para los que nos consideramos seguidores del pensamiento joseantoniano.

Cuando la otra persona tiene una mente abierta y está dotado de la virtud de la generosidad y de la capacidad de diálogo en alegre y civil compañía, que decía Eugenio D’Ors, todo es posible. Ya quisiéramos muchos que todos los españoles fueran capaces de contrastar sus ideas sin prejuicios, sin agresividad, con comprensión del otro.

Pero la pregunta encierra una doble intención: se trata de rebatir que José Antonio fue todas esas cosas, que hoy resultan tan detestables por la propaganda del Sistema para desacreditar todo lo que se opone al Pensamiento Único. Me remito en este punto al magnífico –y polémico- libro de Jaime Suárez, “El legado de José Antonio”, donde desmenuza todas y cada una de esas acusaciones. Me limito ahora a decir que José Antonio fue hijo de su tiempo, de su circunstancia histórica, como nosotros lo somos de la nuestra. ¿Se pudo, por ejemplo, sustraer a la influencia del pensamiento de Marx, a la experiencia política de Mussolini o al uso de fórmulas que eran comunes y compartidas, no se olvide, por la derecha y por la izquierda? Y, sin embargo, fue más allá de ellas, ¿Nos podemos sustraer nosotros, por ejemplo, de la crítica social de Bauman o de lostercerismos inaugurados por el laborismo inglés?

Por eso, muchos seguimos reclamando la necesidad de distinguir –como dice Miguel Argaya en su libro “Entre lo espontáneo y lo difícil”– entre lo superficial, lo contingente, lo permanente y lo esencial, buscar las constantes y, partiendo de las conclusiones del último José Antonio, desarrollar y crear, nunca con afán de imitación, sino deadivinación, que es lo que él mismo aconsejó con respecto a nuestros clásicos. Y, hoy, José Antonio, es nuestro clásico por excelencia.

2.- elmunicipio.es – ¿Por qué hay tanta ignorancia sobre José Antonio Primo de Rivera y por qué tanta gente interesada en tergiversar, ocultar y atacar sus ideas, su vida y su obra política, Falange Española y la posterior FE de las JONS?

Manuel Parra.- Parece que exista una tácita consigna de silencio sobre la figura histórica de José Antonio Primo de Rivera… Ya sabemos que lo que no sale en los medios de difusión es que no existe, y esta es la táctica para conseguir que se desconozca al personaje y que, cuando se mencionan sus ideas o su obra, una  deformación sistemática sea la constante. Serían interminables las anécdotas que prueban la existencia de esta censura democrática, mucho más sutil y feroz que la que se encargaba de tapar las desnudeces de las señoras en la posguerra…Esta censura obedece a esquemas científicamente trazados por una ingeniería social.

Creo que  se debe al temor de que pueda existir, propagarse y llegar a tener ciertos éxitos una alternativa ideológica y política al Sistema vigente; ni la izquierda ni la derecha de este Sistema pueden aceptar, ni siquiera en teoría, la idea de que lo joseantoniano  pueda atraer e ilusionar jóvenes. Discrepo en que los interesados en el silencio sean tanta gente; lo que pasa es que controlan  muchos hilos de poder fáctico.

3.-elmunicipio.es –  Ud. estuvo en el “Frente de Juventudes”, por el pasaron cientos de miles de jóvenes españoles, la mayoría vibraron con las ideas de José Antonio Primo de Rivera y se identificaron orgullosamente con la simbología de la Falange que él fundó y mando como Jefe Nacional. ¿No se daban cuenta que el Movimiento Nacional  franquista usurpaba las ideas y los símbolos de aquel, mientras construía un régimen muy alejado de los objetivos falangistas auténticos en donde se afianzaba el capitalismo y se sentaban las bases para restaurar la monarquía borbónica en España?

Manuel Parra.- Efectivamente, pertenecí al Frente de Juventudes, concretamente a una de sus organizaciones de afiliación voluntaria, la Organización Juvenil Española, nacida en 1960 de la mano del Delegado Nacional Jesús López-Cancio (la organización precursora fueron las Falanges Juveniles de Franco, que existieron desde 1942 hasta 1959). Se ha afirmado que, dentro de las entidades que englobaba la F.E.T. y de las J.O.N.S. (luego llamada a secas Movimiento Nacional) fue el Frente de Juventudes el que recogió y mantuvo la esencia de lo joseantoniano, y es cierto.

Me remito a mi tesis doctoral “La pedagogía del Frente de Juventudes. 1940-1977”, publicada con el título de “Juventudes de vida española”, donde se estudian los ingredientes ideológicos, los medios educativos, etc. de lo que se llamó pomposamentela obra predilecta del Régimen, sin que ese Régimen demostrara nunca su predilección por esa institución.

Dentro del componente ideológico –convertido en contenido educativo- lo predominante fue José Antonio y su mensaje; en la etapa de 1940 a 1959 (que yo no viví directamente, por mi edad, como afiliado, pero de la que existen suficientes textos y testimonios), se hizo hincapié en los aspectos doctrinales estrictamente políticos y socio-económicos, en un intento esperanzado de su cumplimiento a través de un Estado que originariamente se había autotitulado nacionalsindicalista; la evidencia de que ese título no se correspondía con la realidad llevó a muchos afiliados de las FF JJ de F a situaciones frustrantes, desengaños y alejamientos. En la etapa que empezó en 1960, además de una necesaria actualización, se procuró una pedagogía más realista de lo joseantoniano: sin olvidar los planteamientos doctrinales, estos fueron considerados con la cautela que imponía la distancia histórica y las nuevas y cambiantes circunstancias nacionales e internacionales, y se llevó a cabo una profundización en lo humano, en el estilo, esto es, en la forma de serfalangista; se procuró así una interiorización de lo esencial en José Antonio, más que una repetición de consignas. He de confesar que, mirándolo desde mi perspectiva actual, el enfoque de López-Cancio  y su equipo fue afortunado y no producto de una traición, como pude llegar a opinar a los 16 o 17 años.

Por otra parte, es evidente que muchos de los afiliados a las FF JJ de F (véanse los libros“Radiografía de un fraude”, de José Luis Alcocer y “Montañas Nevadas”, de A. Alcoba, por ejemplo) sí advirtieron que la teoría enseñada iba por un camino y la práctica diaria del Régimen por otro; de ahí la contestación azul, que salió preferentemente de las filas del Frente de Juventudes. En mi época, la evidencia de esta contradicción era completa, y los afiliados mayores de la O.J.E. fundacional –especialmente los Militantes Juveniles, con vocación política expresa, engrosamos los grupos clandestinos falangistas (F.E.S., J.F., etc.); esa afiliación extra-legal estaba a la orden del día, así como la participación en asonadas con el leit motiv de “Falange sí, Movimiento no”, y otras lindezas.

Hay que reconocer que gracias al Frente de Juventudes, creado por el Régimen de Franco sin seguir exactamente la intención de Sotomayor, el inspirador de la idea, muchos jóvenes conocieron a José Antonio y algunos profundizamos en él. En mi tesis doctoral afirmé que el Frente de Juventudes fue una contradicción dentro de otra contradicción mayor, que era el propio Régimen, y creo que mis palabras –que extrañaron a algunos miembros del tribunal de doctorado- estaban justificadas.

Además, se debe al Frente de Juventudes que miles de jóvenes españoles –afiliados o simplemente encuadrados, en su estructura legal y participantes en sus actividades fueran educados en valores como la convivencia, el patriotismo, el trabajo en equipo, la religiosidad y el servicio, lo que justifica sobradamente la existencia de la institución. Personalmente, estoy orgulloso de mi afiliación de juventud y agradecido.

4.-elmunicipio.es –  Ud. es un buen catalán y lo es siendo un buen español. ¿Cómo vivencia el día a día en su barrio, en su municipio catalán, la ruptura, si es que la hay, desgarradora con la identidad española instalada en el corazón y en las mentes de los españoles que viven allí?

Manuel Parra.- En Cataluña se ha producido, efectivamente, una ruptura en muchos ámbitos: familiares, de vecindad, de amistad…, pero, a Dios gracias, aún no ha tenido un carácter global en su sociedad, por lo menos en los núcleos urbanos; no se crea que estamos viviendo un ambiente de barricada… Yo siempre digo que el llamado problema catalán forma parte del gran problema de España: la incapacidad de convivencia estable que sufrimos los españoles desde hace unos doscientos años y que los sucesivos regímenes han sido incapaces de solucionar, aunque se paliara en determinadas épocas; España como permanente borrador inseguro, al decir de José Antonio…

Ha faltado, en toda España, una pedagogía nacional; acaso sea una consecuencia más del particularismo que achacaba Ortega a nuestra sociedad como un mal endémico. ¿Cuántos españoles, hoy en día, no tendrían inconveniente en aceptar las tesis de los separatistas y votar que se vayan de una vez? Me temo que una gran parte del pueblo español no tendría problema en formar en las filas de los separadores… En este aspecto, Cataluña sigue la tónica general: cerrilidad de unos cuantos, indiferencia de muchos, españolidad (que no españolismo de baratillo) en unos cuantos. Los residentes en Cataluña llevan sufriendo una presión educativa y propagandística desde hace más de 30 años, ante la indiferencia o la complicidad del Estado y de los gobiernos españoles, que han hecho dejación de sus funciones.

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5.-elmunicipio.es –  La ignorancia y la maldad de la que hablábamos en la primera pregunta sitúa a José Antonio Primo de Rivera en una  posición centralista, contrario al reconocimiento de las diferencias de las regiones y de los pueblos de España. Por favor, Don Manuel ¿Nos podría decir con claridad lo que José Antonio Primo de Rivera y FE de las JONS proponía sobre las autonomías políticas y administrativas, no solo de Cataluña sino de otras regiones españolas y su posición sobre la Unidad de España?

Manuel Parra.- Para responder a esta pregunta, hay que empezar por explicar el concepto de nación en José Antonio, que no adopta la acepción romántica sino la clásica; de ahí, su elogio del patriotismo inglés. De todas formas, algo añadiré al respecto en las preguntas 6, 10 y 12 de este cuestionario. De momento, intentaré responder de forma concreta, sin caer en la tentación de citar textos y sí su significación básica.

José Antonio parte de que toda construcción histórica no es producto de una homogeneidad natural o física (raza, lengua, usos y costumbres…) sino, a la manera orteguiana, de un proceso aglutinador por la existencia de un proyecto ilusionante. Por ello, es lógica, y necesaria si se me apura, esa heterogeneidad. España es varia y plural, pero lo que la justifica en la historia no es un mero pacto o contrato entre individuos o pueblos, sino una especia de sello de fundación, proveniente de precisamente de ese proyecto o tarea colectiva, sustentada en unos valores que forman su esencia, diferenciada de otros pueblos.

Si se asume ese proyecto –y si las minorías rectoras imprescindibles son capaces de transmitirlo, ilusionar con él y llevarlo a la práctica- se instala en las conciencias la idea deunidad, compatible con cualquier forma de estructuración administrativa descentralizadora. Claro que existen diferencias entre los diversos pueblos que componen históricamente España; claro que se hablan distintos idiomas; claro que existen usos, costumbres y aun caracteres diferentes… Pero eso no debe ser obstáculo, sino un enriquecimiento de la unidad global.

El problema de fondo no es, pues, las formas de autonomía que se adopten (municipal, comarcal, regional) sino que la conciencia de unidad esté arraigada en sus habitantes. El problema actual no es que se haya diseñado un Estado de las autonomías, sino que este se ha entregado, precisamente, a las ideologías nacionalistas y a las tendencias localistas, propensas a la insolidaridad y al separatismo, al faltar esa conciencia de unidad y ese proyecto, con el que tampoco han atinado las presuntas minorías rectoras de la nación española.

José Antonio reconoce sobradamente las diferencias entre las regiones y pueblos de España y es, precisamente, Cataluña donde pone el acento de su simpatía y amor. Esto lo llegó a reconocer el propio Jordi Pujol; creo que sus palabras fueron: José Antonio fue el único que entendió a Cataluña.

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6.- elmunicipio.es – ¿Es compatible la idea de España como “Unidad de destino en lo Universal” y la de Europa como “Unidad de destino en lo Universal” para un seguidor del pensamiento joseantoniano?

Manuel Parra.- El sentido de patria en José Antonio es dinámico. Su formación jurídica le lleva a formular la siguiente ecuación: el Derecho transforma a los individuos en personas; la Historia, a los pueblos en patrias.

En un momento determinado del devenir histórico, los diferentes pueblos y reinos que conformaban aquella España perdida del período visigodo llevan a cabo una integración para una tarea común; tienen tras sí unas herencias comunes y, por delante, un proyecto ilusionante; además, ya se ven insuficientes, por sí mismos, para hacer frente a los nuevos tiempos. La Monarquía de los Reyes Católicos inaugura un destino, una unidad para ello, entre los demás reinos de Europa – lo universal-, que están buscando también su unidad para un proyecto distinto. Ha empezado la Europa de los Estados.

En el momento actual, las diferentes Estados-nación que conforman Europa se han notado también insuficientes para llevar a cabo por sí mismos los retos que plantean los nuevos tiempos, en los que imperan problemas mundializados, con nuevas tecnologías y medios de transporte. También en este caso existe una herencia común (Grecia, Roma., Cristianismo, Germanismo, Ilustración…). Se trata de resucitar –mejor reinventar– la conciencia colectiva de que Europa es una unidad, proceso que se ha intentado muchas veces (Imperio Romano, Imperio Carolingio, Sacro Imperio Romano-germánico, Monarquía Católica…); no es nada ajeno a nuestro propio ser.

Por otra parte, España siempre tuvo esa vocación universal y europea; su fundaciónestuvo siempre en función de la europeidad: la asunción del Renacimiento, la política matrimonial de los Reyes Católicos, la defensa de la fe católica… No estamos creando nada artificioso si decimos que siempre hemos formado parte de una unidad histórica y cultural llamada Europa, y que podemos colaborar para que, algún día, se constituya en unidad política, que tendrá también un destino o tarea entre otras construcciones históricas similares.

Otra cosa es que nos gusten o no los derroteros de la actual Unión Europea. Estamos ante un problema de búsqueda de mejores formas de Régimen y de Sistema, pero este también es nuestro problema con nuestra España; si a esta la amamos porque no nos gusta, lo mismo podemos decir de la Europa actual: amamos a Europa porque no nos gusta. Si repasamos el “Cuaderno de notas de un estudiante europeo”, que escribió José Antonio en la cárcel de Alicante, nos encontraremos con una plena propuesta europea en este sentido.

7.- elmunicipio.es – ¿Cuáles son las características de lo hispano, de lo español, que son inmutables y permanentes en su historia y configuran el modo de ser español, hispano, presente y futuro?

Manuel Parra.- Enlazando con la respuesta anterior, esa compatibilidad que he afirmado entre europeidad y españolidad (no simples españolismo y europeísmo) significa que, del mismo modo que podemos ser vascos, castellanos o catalanes… y ser españoles, y que cada una de esas adscripciones encierra un enfoque, una manera concreta de ser y sentirse español, en el futuro al que aspiro, el ser francés, alemán, italiano, español… se constituirá en una perspectiva de ser europeo. Por lo tanto, lo hispano, lo español, seguirá teniendo unos rasgos esenciales. ¿Cuáles son estos? Me identifico con lo que exponen al respecto, no solo José Antonio, sino otros autores que se han sumergido en el tema; por ejemplo, Julián Marías, para el que las notas distintivas de lo español son: el sentido cristiano; la consideración del otro –aun del enemigo– como persona; la vida como misión; la negación del utilitarismo; la afirmación de lo interpersonal frente al gregarismo; la no aceptación de la justificación por el éxito… Para Pedro Laín Entralgo, lo español se distingue por el sentido católico de la existencia; el respeto  a la dignidad y la libertad de la persona y la atención al problema de la justicia social; Joaquín Ruiz Jiménez, por su parte, señala el sentido realista, compatible con lo idealista y lo axiológico, y la capacidad de creación en las tareas colectivas… José Antonio menciona un estilo español, esto es, una interpretación española del hombre y del mundo, presidida por un sentido trascendente.

Añadiré de mi cosecha algo que va encerrado en la pregunta: lo español no se explica por sí solo sino va sublimado en lo hispano; España creó una civilización mestiza y se justifica históricamente por ello: ¿qué mejor aportación ideológica puede dar España a la Europa Unida del futuro que su concepto de todos los hombres somos esencialmente iguales, que no cabe el orgullo de raza o de pueblo en nuestra perspectiva? ¿Y qué mejor aportación práctica, geopolítica, que ser el puente natural entre continentes o entre dos Comunidades Supranacionales del futuro: la Patria Europea y la Unión de Estados Iberoamericanos? Ya sé que, por hoy por hoy, estamos navegando en los mares de la utopía, pero si no se toman como referencia unos horizontes, nunca se llega al destino…

8.-elmunicipio.es –  ¿Por qué hay tanto miedo o digamos tanta dificultad entre los seguidores de José Antonio para desarrollar sus ideas con nuevas propuestas más acordes con los nuevos tiempos y las nuevas circunstancias de los hombres y de la sociedad actual? ¿Podemos los falangistas influir o ser escuchados solo repitiendo lo que dijo José Antonio Primo de Rivera hace ya casi 80 años?

Manuel Parra.- Empezaré por la segunda parte de la pregunta: rotundamente, no. Vendría a ser –en un paralelismo histórico- como si José Antonio se hubiera limitado a repetir lo que habían dicho, ochenta años antes, O´Donnell, Narváez, Prim, Jaime Balmes, Donoso Cortés… o cualquier español preocupado por el problema de España. En el mejor de lo casos, limitarse a repetir es una tarea de investigación histórica o un ejercicio de nostalgia; en el peor, puede ser una traición a su proyecto.

Lo primero, la investigación, en imprescindible; lo segundo, la nostalgia, por muy legítima que sea, condena a la esterilidad política; lo tercero…

Paso a la primera parte de la pregunta: ¿miedo?, ¿dificultad? Las dos cosas. Existe un cierto temor reverencial a enmendarle la plana a José Antonio, sin darnos cuenta de que él mismo desarrolla, agrega, evoluciona elementos en su pensamiento con el corto paso del tiempo del que dispuso; la dificultad estriba en acertar, pero él también se equivocó, como todos los seres humanos, y tenemos derecho también a errar. Lo que no puede ser es quedar convertidos en unas vestales, con voto de virginidad política, manteniendo un fuego sagrado que no sirva para calentar a los españoles…

Ha habido numerosos exégetas de José Antonio, pero pocos se han atrevido a desarrollar y crear a partir de su pensamiento; como causas, podemos aducir la mitificación, la falta de reflexión profunda sobre su ideología, reducida a cuatro tópicos, y, especialmente, la estupidez de lo que, humorísticamente, se ha venido en llamar falangistómetro, calibrador de ortodoxias y de heterodoxias, y que tanto daño ha hecho al falangismo y a los falangistas.

Jose Antonio y Eugenio d Ors manuel parra celaya

9.-elmunicipio.es –  En uno de sus artículos de reciente publicación termina UD. diciendo “Si lamento haberme jubilado ya es por no poder seguir intercalando, en mis clases de Lengua y Literatura, breves y jugosas alusiones contextuales a la hombría de un Miguel Hernández, al valor de un Blas de Lezo, a las hazañas de los Conquistadores o a las dotes de estadista de un Juan Prim”. Don Manuel, imagínese que los lectores de elmunicipio.es somos  sus alumnos ¿Qué nos puede decir de Miguel Hernández, de Blas de Lezo, de los Conquistadores españoles, de Juan Prim y de Eugenio D’Ors, de los Reyes Católicos, de Don Quijote y Sancho Panza, de la Celestina, de Salvador Dalí, de Antonio Gaudí o del Cristo de Lepanto custodiado y venerado en la Catedral de Barcelona?

Manuel Parra.- Evidentemente, no se puede impartir un curso en estas breves respuestas del atrayente panorama del pensamiento, la filosofía, la literatura o el arte españoles; algo de eso intenta Plataforma 2003,  de una manera seria y casi exhaustiva, con sus cursos on line, y a los que animo a sumarse a los lectores de elmunicipio.es

Es cierto que a veces añoro el aula, el contacto con alumnos, la interrelación con quienes son más jóvenes que yo, pero sin afán por mi parte de dogmatismo, de infalibilidad, de preponderancia, porque –aunque suene a tópico- sigo aprendiendo cada día…

Soy un enamorado de toda la cultura, la tradición, la historia… de España; de la de Europa, y la de la humanidad, porque, como decía aquella antigua consigna de Campamentos: Que nada humano te sea extraño. Mis naturales limitaciones me impiden abarcar todo lo que yo quisiera. Pero recalco la palabra toda: somos herederos de lo bueno, de lo malo, lo regular, lo erróneo, lo acertado, de las aproximaciones y de los hallazgos, sin que, en modo alguno, un partidismo sectario pueda ponernos barreras. Yo hermano, por ejemplo, a Manuel y a Antonio Machado; a Miguel Hernández y a Pemán; a Gabriel Celaya y Blas de Otero a García Serrano… destaco la personalidad impresionante del general Prim ¡aunque fuera masón! Me gusta hacer referencia a aquellos personajes y hechos de nuestra historia que se acostumbran a silenciar en las clases de Historia…Y, por supuesto, destaco los aspectos españolísimos de mi Cataluña, a sus gentes (Pla, Dalí, Gaudí…) y sus hechos (como la decisiva participación de Luis de Requesens en Lepanto, junto a un jovencísimo e inexperto Juan de Austria).

En pocas palabras, me gusta nadar contra corriente y ser un pequeño instrumento de unidad entre los españoles, piensen como piensen. Laín Entralgo clasificaba a los hombres en pontificales (los que tienden puentes) y hereticales (los que condenan a los otros como herejes); me apunto a los primeros, y en esto creo que también sigo a José Antonio, formulador de una síntesis de las dos Españas, que aún no ha podido ser, y hago honor a mi formación en el Frente de Juventudes.

10.- elmunicipio.es – ¿Es Ud. nacionalista español?  ¿Fue José Antonio Primo de Rivera nacionalista? ¿Qué opina Ud. sobre los nacionalistas locales existentes hoy en España? ¿Conseguirán sus objetivos finales? ¿Qué se puede hacer para frenar a los que quieren trocear o romper la Nación española?

Manuel Parra.- De todo lo anterior, se puede desprender que no. Es más, creo que España no cuenta entre sus rasgos definitorios con el del nacionalismo; al contrario, fuimos universalistas; la palabra Imperio –históricamente hablando- no sugiere conquistas territoriales (que fueron debatidas por nuestros teólogos, filósofos, juristas y reyes), sino abrirse al mundo e influir con nuestros valores espirituales. El nacionalismo español fue un producto típico del siglo XIX… y así nos fue.

José Antonio rechaza expresamente el nacionalismo, al que califica como egoísmo de los pueblos y llega a decir que ser nacionalista es una sandez; me remito a dos textos suyos al respecto, de entre los muchos que se pueden espigar de las Obras Completas: el magistral La gaita y la lira, de enero del 34, y el ya mencionado Cuaderno de notas de un estudiante europeo, presumiblemente de septiembre del 36.

Los nacionalismos localistas, por otra parte, son un producto de la falta de vertebración y del particularismo aplicado a lo territorial; en ellos confluyen aspectos sentimentales, conceptos políticos (ambos derivados del Romanticismo) e intereses económicos. Lo erróneo, también dice el Fundador, es oponer un sentimiento, en este caso, español, a otro sentimiento, es decir, localista, porque siempre tendrá más fuerza el que invoque lo más próximo, lo más inmediato. Al contrario, hay que superar los nacionalismos locales por elevación, es decir, con la propuesta de un proyecto español unitario que sea capaz de englobar los legítimos sentimientos de apego al terruño.

Pero eso no quiere decir que se lleve a cabo una política timorata, de concesiones, claudicaciones y silencios, como la que han seguido todos los gobiernos del actual Régimen, tanto de derecha como de izquierda. Decía Eugenio D’Ors que ni secar fuentes ni dejarse arrastrar por los torrentes.

En cuanto al cumplimiento de los objetivos nacionalistas hoy, no soy profeta, pero espero y deseo que se imponga la cordura (en catalán, el seny) frente a la locura (rauxa); quizás la salida inmediata –si hay valor para buscarla por parte de los teóricos guardadores de la Constitución- sea traumática; luego vendría un inevitable período de conllevancia (Ortega), pero hay que aspirar a que, en el futuro, se sienten las bases de una convivencia armónica entre todos los españoles; para esta aspiración –añado- confío poco en el actual Régimen.

elmunicipio.es Solo tiene palabras de agradecimiento para Manuel Parra Celaya, no solamente por la disponibilidad mostrada ante esta entrevista, sino por todo lo que nos enseña, por su gran entusiasmo en la defensa de José Antonio Primo de Rivera y su pensamiento. En la II parte, que publicaremos próximamente, deja constancia –igual que en esta- de su rico saber y de su refinada pedagogía al comunicar.

“Existe un cierto temor reverencial a enmendarle la plana a José Antonio, sin darnos cuenta de que él mismo desarrolla, agrega, evoluciona elementos en su pensamiento con el corto paso del tiempo del que dispuso; la dificultad estriba en acertar, pero él también se equivocó, como todos los seres humanos, y tenemos derecho también a errar. Lo que no puede ser es quedar convertidos en unas vestales, con voto de virginidad política, manteniendo un fuego sagrado que no sirva para calentar a los españoles…” Manuel Parra Celaya

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