CARTA A EZRA POUND DESDE LA POESIA

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CARTA A EZRA POUND DESDE LA POESIA

Por Eduardo López Pascual para elmunicipo.es

Si un hombre no está preparado para correr riesgos por sus opiniones, es porque o bien sus opiniones no valen nada o él no vale nada, así de contundente y convencido hablaba el poeta Ezra Pound de quienes formaban parte de esa tropa de inseguros, de vacilantes o simplemente de cobardes que reniegan de sus principios, de sus ideas, por miedo a perder no ya la vida, sino las sucias prebendas de una existencia rutinaria y gris. Pero el poeta americano, (Idaho, 1896), que admiraba a Walt Whitman, que conocía a Yates y a Elliot, y que desde su formación universitaria, nos regaló sus impresionantes Cantos, – referente universal para la moderna poesía, había hecho verdad estas palabras en defensa de la libre expresión, más aún si esta era venida desde la cultura, al pagar con prisión y manicomio, la sinceridad de sus convicciones y de su cercanía a un fascismo de izquierdas, que por supuesto, nada tenia que ver con el oprobioso dictamen de las dictaduras democráticas que, dicho sea de paso, nos controlan y dirigen de modo ignominioso.

Ezra Pound, filólogo, músico, dibujante, ensayista y sobre todo poeta, marcó un antes y un después de su presencia en el universo de las letras. Y todo eso, a través de un largo y completo viaje por las entrañas del pensamiento, de la observación y la experiencia de hombres y mujeres que, como Confucio- otro de sus impulsores intelectuales y pensadores, le conmovieron en unas estancias de Londres, París, Roma  o Venecia, dando al mundo la cultura de sus versos.  Sin miedo a  defender sus opiniones, Poud reflejó en sus Cantos, y de manera especial en los números 77, 78, y 79, en plena actividad en la República de Salón, sus deseos de una sociedad muy distinta, que rompiera la usura de un capitalismo indecente. Una misión que el poeta norteamericano, amigo de Heminway, de Dos Pasos o Truman Capote. Se alienaban en lo que se llamó Last generaions” , La Generación perdida.

Luego el silencio. A Ezra le impusieron un bozal en forma de cárcel y Psiquiátricos, que le enmudecieron por años; los EE.UU, tan proclives al desfastiscismo lo condenaron por traidor- una excusa para acallar una voz universal de libertad, que no consiguió doblegar ni su espíritu ni su vocación creadora. Es más, fue un periodo de reencuentro con su portentosa imaginación (él fue precisamente el creador del Imaginismo), y poder creativo. De regreso a Italia, tras más de una década de reclusión, decía a su amigo el poeta chileno Miguel Serrano, “¿Sabes por que me mantengo en silencio? Para que nadie me induzca a decir algo contrario a lo que yo escribo o hice”. Y es que Ezra Pound fue coherente consigo mismo desde el principio hasta el final, como así lo demostraba en sus miles de artículos, en sus intervenciones radiadas en Roma o en Salo, independientemente de que sus trabajos fueran omitidos por una extravagante censura.

En este mes que recordamos el aniversario de su muerte, nos tocaría leer sus obras, desde sus Ensayos literarios, su ABC de la cultura, El arte de la poesía, o su obra principal por la que es conocido en todo el mundo, sus Cantos, en los que trabajó por más de veinte años. y que considerada como obra maestra.  Por eso no importa que el discurso correcto lo impugnara por su cercanía a Mussolini y a su fascismo, – no lo era en sentido estricto-, sino admirador de la razón clásica de un pueblo que intentaba dar una respuesta al capitalismo más depredador. Ezra, al dirigente fascista del Reino Unido, le escribió: “El único fascismo que puede funcionar en Inglaterra, Francia o América, es el fascismo de Izquierda”. Una afirmación que se guardan muy bien de anotar los detentadores de la versión oficial. Pero en Ezra Pound, este deseo emergía en un comprometido afán de llegar hasta el pueblo. Hoy Ezra Pound, descansa definitivamente en la Isla de San Miguel, desde 1972, los poetas de todo el mundo, rinden homenaje a un poeta universal e intemporal, que yo recuerdo en esta Carta abierta, con uno de sus versos más personales:

“Yo hago un pacto contigo Walt Whitman,

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llego a ti como un niño crecido,

que ha tenido un padre testarudo.

ya tengo edad para hacer amigos.

Fuiste tú el que partió la nueva leña,

Ahora es el tiempo de tallar.

Nosotros tenemos la raíz y la savia

que haya intercambio entre nosotros”

Que haya pues complicidad con Ezra Pound para poder mantener nuestra propia identidad personal, a pesar de cuantas cadenas quieren imponernos, porque la poesía como la verdad, nos hará libres.  Yo, respeto a Ezra.

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