¿Qué es ser Falangista?

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Falange Española ¿Que es ser falangista?

¿Qué es ser Falangista?

Por Carlos Cervera López para elmunicipio.es 

El otro día recordaba como hace unos siete años, iba yo por la calle pensando en mis cosas cuando de repente oigo que me llaman por mi nombre. Al girarme me encuentro a dos chicos sentados en la terraza de un bar. Uno de ellos, el que me llamó. Se acordaba de mi por que hace tiempo se pasó por la sede de Falange Española de las JONS en Valencia a comprar unos llaveros. Yo la verdad pese a tener buena memoria para acordarme de las caras. La suya no me resultaba familiar. Este chico estaba con un amigo, de gafas y barba, algo tímido y que estaba tomándose una cerveza. Me acerqué y nos pusimos a hablar. Este chico, el que me llamó. Su nombre correspondía al de Mariano. Con un nervio que recorría todo su cuerpo y un paso firme. Empezó nada más sentarme con ellos a decirme que Valencia estaba llena de “rojos” y que esto era una vergüenza. Yo, la verdad. Acabando de pasar la noche anterior sin poder pegar ojo. Esa conversación me traía sin cuidado. El amigo de Mariano se llama José y muy silencioso estaba observando como su amigo se dedicaba a despotricar de todo y de todos. –Bueno- Le dije. ¿Qué propones? El se quedó quieto y mirándome me dijo – Pues lo que hay que hacer es sacar los tanques a la calle para frenar toda esta manada de delincuentes comunistas. Aquella solución expuesta por Mariano me pareció poco menos que infantil. Cuando le iba a responder, dándole mi opinión al respecto, sonó su teléfono móvil. Por lo visto le reclamaban para subir a su casa, que se encontraba a unos cinco metros de distancia de la terraza donde estábamos sentados. Menos mal que podía deshacerme de el aunque fuese por unos minutos. Y… ¡¡Que leches!! Lo que quería era marcharme ya. No estaba para escuchar a Burros de dos patas.

En ese momento, José me dijo – ¿Cómo os gustan esas cosas? Yo me quedé mirándole y le dije –¿A que te refieres? José con gesto de preocupación me empezó a decir que eso que nos gusta a los Falangistas, eso de la violencia y la guerra. A mi me dio la carcajada, no lo pude evitar. El se quedó mirándome con los ojos como platos. –Mira, José. Eso de los tanques y la guerra no es más que una respuesta en cuanto no se tiene en mente nada más. Cuando ya no se quiere comprender la demandas sociales del pueblo Español. El hecho de que los militares llegasen al poder, significaría que España está gravemente enferma y mientras esté en mi mano, pelearé para que no pase. José en ese momento mientras pegaba un sorbo al vaso de cerveza, tragó poco a poco y mirándome mi dijo – ¿Cómo es un falangista, entonces? Por que Mariano por lo visto no tiene esa primera idea que me has comentado ahora mismo. Cruzando los brazos apoyándolos en la mesa, empecé a recordar como comencé a informarme por este mundo apasionante del nacional sindicalismo y como de forma autodidacta pude entrar en contacto con todo aquello. Tengo la oportunidad de sacar dudas a este chico que me está preguntando.

Mira José. Un falangista es una persona que primeramente es alguien al que poca gente entiende, y eso es lo que vas a descubrir en este momento. Un Falangista cree en la España poética. En una España en la que no quepa sentimiento de separación y enfrentamiento. La España como la Roma Imperial, aquella por la que todos los pueblos que ella formaron, tengan una razón para avanzar juntas. Una inyección de historia sin caer en los tópicos y en ese “conservadurismo” que impide seguir adelante en esa sagrada Unidad. Una razón que si se sabe dar, es lo que verdaderamente anima a todo un pueblo. Un falangista cree en la democracia que no desperdicia su esencia en la trama del partido político de turno, como estamos viendo. Una democracia que bañe su esencia en las personas, en los municipios y en las familias, la participación directa. Un falangista cree en la participación del trabajador en la empresa, somos sindicalistas, es nuestro sello. Un falangista ve en la derecha un proyecto fracasado y en la izquierda, mucho lastre que debe ser soltado si se quiere seguir adelante enarbolando la bandera social. Por que no lo olvidemos, la izquierda si quiere seguir adelante. Tiene que ser superando toda esa “enfermedad infantil” que la lleva en la mayoría de los casos a soltar soflamas delirantes y ver en el Nacional Sindicalismo la superación de todo aquello. Para un Falangista. No hay Unidad Nacional sin justicia social.

José se quedó sin habla en ese momento. Empezó a asentir con la cabeza y en ese momento se incorporó a la conversación, Mariano. Llevaba un tiempo escuchando ya que detrás nuestro había un vecino suyo que se puso a hablar con el, pero Mariano al estar en todo, no perdía comba con lo que estábamos hablando. Su indignación fue más que evidente – ¿Para eso me interesaba yo por falange? – Pensaba que erais otra cosa. Esto mismo me lo han dicho cientos y cientos de veces. Y es que para entender el Nacional Sindicalismo, no basta con leer tres libros, hay que sentir esa idea dentro de ti. Un amor a primera vista, perdón por esta comparación tan cursi. A día de hoy no se ha vuelto a saber nada de Mariano pero de José, si. Trabaja de voluntario en una asociación de ayuda a los sin techo. A menudo hablo con el y me deja cada vez más claras, dos cosas. La primera es que mi mensaje le llegó muy a dentro, cosa que me llena de un grandísimo orgullo y la segunda es que ya no es cosa de carné sino que el Nacional Sindicalismo se basa en el ejemplo. En el ejemplo de servir a los demás y denunciar las injusticias. No hay nada más patriota que eso. Lo demás… Vendrá por si sólo.

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